El Recreativo de José Luis Oltra se cruza en el camino de un Real Mallorca sin rumbo, acomplejado por no haber paladeado una victoria en cuatro partidos oficiales -tres de Liga y uno de Copa- y con la amenaza de un colapso económico inminente. Una coyuntura muy familiar para el técnico valenciano, que esta vez contempla el caos bermellón como rival y desde la barrera.

El breve paso del conjunto bermellón en la Copa del Rey solo sirvió para ahondar el desánimo de un equipo que empieza a evidenciar muchas y profundas limitaciones tanto en defensa como en ataque. De nuevo en la eliminatoria ante la UD Las Palmas el Mallorca apenas chutó entre los tres palos, y de nuevo el rival aprovechó un par de fisuras atrás para llevarse un cómodo marcador.

Karpin dice que se ampara en el trabajo diario en Son Bibiloni para materializar una mejoría que se traduzca en la primera victoria. A ser posible esta tarde ante el Recre, un equipo que todavía no conoce la derrota ni ha encajado un solo gol.

El preparador ruso dispondrá un once muy similar al que la pasada jornada jugó -y cayó con estrépito- en Leganés. Con la única novedad de Scepovic en la punta de ataque (ya completamente restablecido de su lesión), y probablemente Joao en lugar de Bustos.

Por lo demás, Karpin repetirá el mismo centro del campo y la misma defensa, incluido un Gulan que en aquel encuentro protagonizó un debut desgraciado.

Lograr una victoria empieza a convertirse en una obsesión para un Mallorca que cada vez se parece más al de la temporada pasada, un equipo paralizado por los nervios y la ansiedad.

Oltra dice no sentir ánimo de revancha contra un club que le echó de malos modos después de convertirse involuntariamente en arma arrojadiza en la guerra institucional.

El técnico valenciano no supo explotar los recursos que le ofrecía la plantilla con más presupuesto de la categoría, pero al frente del Recre está completando un arranque de temporada más que digno con mucho menos dinero y, como consecuencia, con mucha menos presión.

El Mallorca volverá a tirar de sudor y honestidad -a falta de talento- para tratar de sumar tres puntos que quiten presión y diluya la pesada atmósfera que se ha instalado en Son Bibiloni.

La situación económica e institucional -con Aouate y Cerdà enquistados en un irresponsable regateo que de momento hace inviable el cambio de propiedad- ya suponen dos factores de desestabilización suficientemente importantes como para que se le una un seísmo deportivo.

El Mallorca no conoce la victoria y el Recre no conoce la derrota. El fútbol siempre se presta a romper tendencias, pero para eso el grupo de Karpin va a tener que subir el listón.