El nerviosismo se extiende por el club ante el bache en el que se ha metido la compraventa del Real Mallorca. Una parálisis aparentemente inexplicable habida cuenta de que entre el martes y el miércoles de la pasada semana los tres implicados en la operación -Llorenç Serra Ferrer, Biel Cerdà y Dudu Aouate- llegaron a un acuerdo por separado.

En teoría solo quedaba pendiente el trámite de pasar por la notaría para sellar el cambio de propiedad, pero ayer en la entidad bermellona nadie se atrevía a aventurar que la firma vaya a tener lugar esta semana.

Hace ya casi un mes que Aouate fue nombrado manager general. Lo que debía ser un paso previo para convertirse en propietario del Mallorca, se está alargando rompiendo los plazos que los implicados en la operación se habían marcado inicialmente.

Cerdà llegó a lanzar un ultimátum al israelí al amenazar con negociar con otros posibles compradores si no se cerraba la transacción antes de que finalizara agosto. Entrado septiembre, nadie ha dado ningún paso decisivo, prolongando una situación muy incómoda tanto para Aouate como para Serra y Cerdà.

Hay temor por las consecuencias que podría tener el hecho de que la operación no llegara a cristalizar. El manager general se estrenó en el cargo reemplazando al cuerpo técnico que encabezaba Miquel Soler por el que actualmente lidera Valeri Karpin. Y remató la confección de la plantilla con tres futbolistas serbios pertenecientes a la cartera de Fali Ramadani, un representante con el que el israelí está estrechamente vinculado.

Ayuda de Ramadani

"Ramadani es amigo mío y me está ayudando económicamente porque sabe que la situación del club es delicada", dijo ayer Aouate. Scepovic, Markovic y Gulan han llegado al Mallorca sin coste para la tesorería bermellona.

El manager general ha tomado decisiones de mucho calado y una eventual retirada de su oferta de compra generaría un caos en la institución.

El israelí rechazó ayer hacer declaraciones sobre el estado de la compraventa. Ni durante ni después de la presentación de Nikola Gulan

La incertidumbre se ha apoderado también de la plantilla de trabajadores de la institución, deseosos de que una nueva propiedad dé por fin estabilidad al club. Ayer hubo en la entidad muchos mensajes de solidaridad y apoyo a los dos trabajadores que Cerdà ha puesto en la diana al exigir a Aouate que les despida cuando se formalice el cambio de propiedad. No son pocos los que en el Mallorca cruzan los dedos para que el pollencí desaparezca de escena.

Al menos ayer se rebajó la tensión después de que, según informó el propio club, se iniciaran "los trámites para que sus trabajadores empiecen a cobrar las nóminas a partir de mañana (por hoy)".

Aouate acordó con Cerdà el pago de 2,9 millones de euros por el 5,4 por ciento de sus acciones. Por su parte, Serra Ferrer pactó una cesión gratuita de su 48 por ciento, pero ha transmitido a su entorno que también las venderá, aunque por un precio mucho menor al del presidente.