El Real Mallorca se subió al tren de la permanencia con su triunfo ante el Las Palmas, pero se obliga a ganar en Córdoba la próxima y última jornada de Liga para no descarrilar y precipitarse a Segunda B. Los números solo cuadran con una victoria. La derrota o el empate dejaría al grupo de Olaizola a expensas de los resultados de sus rivales directos por la permanencia.

El Mallorca (50 puntos) tendrá la salvación en la mano si supera al Córdoba en el Nuevo Arcángel. Sin embargo, el conjunto andaluz, séptimo clasificado, supone un obstáculo considerable porque también necesita la victoria para garantizarse la clasificación para la promoción de ascenso. A los bermellones no les quedará otra que sobreponerse a la presión del partido y de un campo convertido en una olla a presión.

En caso de que el duelo acabe en tablas, el grupo de Olaizola solo descendería si ganaran el Mirandés (50), Madrid Castilla (49) y el Jaén o el Alavés (48), que juegan entre ellos, lo que significa que al menos uno de los dos descenderá. Un empate les hunde.

La derrota pondría la permanencia un poco más cuesta arriba porque bastaría un empate del Mirandés. Castilla, Jaén y Alavés seguirían obligados a ganar.

El conjunto bermellón afronta un desplazamiento extremadamente complicado, al igual que el Madrid Castilla. El filial blanco superó ayer al Sabadell con comodidad, pero se la juega en la Nueva Condomina ante un Murcia que también necesita la victoria para asegurarse la promoción.

El Mirandés lo tiene aparentemente más fácil porque visita a un Lugo (51) que tiene la permanencia prácticamente en la mano. Un empate les podría valer a los dos según qué resultados se dieran en otros campos.

El Girona recibe a un Dépor al que le podría durar la resaca por los festejos del ascenso conquistado en la jornada de ayer.

El Jaén y el Alavés disputarán en La Victoria un partido a vida o muerte. El vencedor tendrá la salvación en la mano, un empate les descendería. Ambos tienen el ´golaverage´ ganado con el Mallorca, por lo que le superarían en la tabla si vencieran y los rojillos perdieran o empataran.

La Ponferradina (51) se metió en el lío. Un empate en Las Palmas le salva; una derrota les dejaría a expensas de una carambola.