10 de mayo de 2019
10.05.2019

CAR-T, el tratamiento que reeduca células buenas para acabar con las 'cancerosas'

La terapia ayuda a que el sistema inmunitario pueda reconocer, atacar y destruir las células tumorales

15.05.2019 | 08:27
Jesús María Hernández Rivas.

A Álvaro le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda (LLA) con 23 meses. Actualmente tiene 6 años y medio, en los que ha pasado por dos recaídas y un trasplante de médula ósea, pero no le queda ni rastro de la enfermedad. Este joven alicantino se ha convertido en el primer paciente pediátrico tratado de esta patología con CAR-T financiado por el Sistema Nacional de la Salud. El pequeño ha vuelto a sus actividades normales, y aunque tendrá que pasar controles periódicos, se ha convertido en un hito para la sanidad en España.

La hematología es una de las especialidades de la medicina interna que tiene una faceta muy importante de investigación clínica. Las enfermedades hematológicas malignas como la leucemia, los linfomas o los mielomas suelen estar en el primer plano de la investigación. Jesús María Hernández Rivas, catedrático de Hematología, y especializado en investigación clínica en hematología y hemoterapia en el Servicio de Hematología del Hospital Universitario de Salamanca, afirma: "Los CAR-T tienen mucha importancia porque son un planteamiento totalmente distinto para el tratamiento del cáncer. Son las propias defensas de la persona enferma las que, correctamente adiestradas, controlan la enfermedad".

Ya no estamos hablando ni de cirugía, ni de quimioterapia, ni de inmunoterapia. Estamos hablando de terapias génicas. Se trata de un tratamiento innovador que se fabrica individualmente para cada paciente reprogramando las propias células del sistema inmunitario y que ha tenido respuestas duraderas. El Kymriah es el primer medicamento aprobado por la FDA (agencia americana del medicamento) y que está indicado para pacientes con leucemia linfoblástica aguda de células B en recaída o refractarias al tratamiento de hasta 25 años y para linfomas de linfocitos B.

¿Cómo funciona CAR-T?


El receptor del antígeno CAR en una célula T se une a una molécula cancerosa en la superficie.

En palabras del doctor Hernández: "Habitualmente nuestro organismo identifica una célula como extraña y genera defensas, un mecanismo que llamamos inmunovigilancia, que mata a las células tumorales. A veces, el sistema inmune de las personas no es capaz de identificar bien a esas células". Para que podamos entenderlo, las células malas se saltan esa barrera de vigilancia de los Linfocitos T. Las terapias de células T y CAR (receptores de antígeno quimérico) son tratamientos que modifican genéticamente los linfocitos T del paciente. Según nos explica el investigador "lo que se hace a ese linfocito T es modificarlo genéticamente mediante una serie de procesos. Es como si ese linfocito T fuera a la escuela de nuevo y se le volviera a enseñar a identificar esas proteínas que se llaman antígenos y que son expresadas por el tumor". Lo que se hace es reeducar a esos linfocitos T para que aprendan a matar a las células que tienen en su superficie los antígenos.

Para llevar a cabo este tratamiento se extrae sangre al paciente mediante aféresis (técnica para separar los componentes de la sangre) para separar los linfocitos T, que se extraen y modifican en un laboratorio con un sistema de ingeniería genética para que reconozcan y combatan las células cancerígenas. Estas células 'reprogramadas' se unen a las cancerosas provocando una muerte celular directa.

A diferencia de otros tratamientos para el cáncer, estas terapias se fabrican de forma individualizada para cada paciente, lo que exige un cambio de paradigma a la hora de planificar la fabricación, la logística y la administración. Esto implica un proceso de fabricación de alta complejidad.

Por el momento estas terapias solo se están utilizando en pacientes en recaída o refractarios, es decir, en los que no ha funcionado la inmunoterapia, la quimioterapia u otros tratamientos clásicos. Jesús María Hernández explica que "para la leucemia linfoblástica aguda o el linfoma disponemos de tratamientos que son extraordinariamente eficaces. La leucemia linfoblástica aguda en niños se cura en el 85% de los casos y los linfomas B en más del 60% de los enfermos con terapias tradicionales, generalmente la quimioterapia asociada o no al uso de anticuerpos monoclonales". Es decir, por el momento el tratamiento CAR-T se reserva para pacientes que no están respondiendo a otras terapias tradicionales. No se sabe si en un futuro podrán suplir a estos tratamientos.

Evidentemente la quimioterapia tiene múltiples efectos secundarios, pero se conocen tanto a corto, medio y largo plazo. "De momento disponemos de un buen arsenal terapéutico para pensar que los CAR-T se puedan usar en primera instancia", asegura Hernández. Además, tal y como explica el doctor, la terapia con CAR-T es más efectiva cuando hay menos presencia de la enfermedad en el paciente. Su uso está más indicado para el tratamiento de la enfermedad residual que queda tras el tratamiento.

Leucemia linfoblástica aguda y Linfoma de tipo B


En un principio el tratamiento con CAR-T se aprobó para la leucemia linfoblástica aguda en pacientes menores de 25 años, esto viene motivado por dos hechos según nos explica Hernández. En primer lugar, porque los ensayos clínicos que se han verificado con este fármaco para esta enfermedad son más frecuentes en niños y, en segundo lugar, porque tiene más efectos secundarios en las personas mayores.

No obstante, Hernández nos revela que ya existen datos de la aplicación de CAR-T en enfermedades como el mieloma (cáncer de la médula ósea), que afecta en su mayoría a gente mayor y se ha utilizado en personas que superan los 50 y 60 años. Aunque la gente joven lo tolere mejor, se puede utilizar en personas mayores. De hecho, el proceso es el mismo. Está basado en los linfocitos T, modificados genéticamente para que reconozcan los antígenos. De momento, los ensayos clínicos son con linfocitos T, pero ya se están realizando estudios basados en el uso de otras células distintas a los linfocitos T.

Además de la efectividad en la leucemia linfoblástica aguda, se ha probado su eficacia en linfomas de células B y ya se está empezando a usar en nuestro país.

Próximas metas


"Se han realizado ensayos clínicos en tumores sólidos y se han publicado los resultados de los primeros, pero la eficacia de los CAR-T no ha sido tan relevante como en los tratamientos de las enfermedades hematológicas", nos revela Hernández. No obstante, las terapias CAR-T abren un nuevo paradigma en los tratamientos del cáncer y se están realizando diferentes investigaciones de laboratorio para dar con fórmulas que aumenten la eficacia de los tumores sólidos. "Es una esperanza que tienen todos los pacientes con neoplasias* sólidas. La quimioterapia reduce la enfermedad, pero no la elimina por completo y los CAR-T podrían tener un papel relevante, pero de momento solo se dispone de información a nivel de ensayos clínicos con poca eficacia", revela el investigador.
Los CAR-T son una ventana que abren un amplio abanico de posibilidades. No se puede saber si se conseguirá curar todos los tipos de cáncer, pero desde luego se ha convertido en una herramienta más de la que disponen los hematólogos para controlar el cáncer de una forma nueva. "Podría cronificar el cáncer o curarlo si fuéramos capaces de que una célula normal de un enfermo modificada genéticamente aprendiese cuáles son las células que tiene que controlar y parar. Estaríamos en el punto en el que podríamos conseguir remisiones muy prolongadas o, incluso, plantear la palabra que siempre intentamos lograr todos: curación del cáncer", nos relata Hernández.

España, primer país en financiar el tratamiento


Álvaro se convirtió en el primer paciente tratado con financiación del Sistema Nacional de Salud. Las terapias con células CAR-T son extremadamente caras. No es un tratamiento al alcance del bolsillo de cualquiera, por eso, que el Sistema Nacional de Salud haya aprobado la financiación del tratamiento permitiendo que muchos enfermos, especialmente niños, puedan curarse es una noticia que debemos alegrarnos. "Es difícil sostener un sistema sanitario que de repente se enfrenta a tratamientos de esta cuantía". Por esta razón, Jesús María invita a todos los ciudadanos a reflexionar acerca de la cuestión. Seguramente si tuviéramos que pagarlo de nuestro bolsillo, el 90% de la población no tendría acceso a este tratamiento.

*Neoplasia: Formación anormal en alguna parte del cuerpo de un tejido nuevo de carácter tumoral, benigno o maligno.

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