06 de septiembre de 2010
06.09.2010
Lorenzo Santamaría

"Sólo conservo una chupa de cuero, todo rockero debe tenerla"

Entre bolo y bolo, recién aplaudido en Asturias y León, confirma que prepara disco. También, que cambia Palma por el campo

06.09.2010 | 08:30
Lorenzo Santamaría, encantado de haber llegado a ´dinosaurio´, tumbado a la bartola cerca de su ex casa palmesana.
Es fácil reírse con Lorenzo Santamaría (Santa Maria, 1946), con su espontánea sinceridad, a prueba incluso de mudanzas urgentes. El cantante, confiesa primero, abandona Palma para regresar al campo. También confirma, por lo bajini y sin entrar en muchos detalles, un próximo trabajo discográfico, "el más latino de mi carrera". Aparcada la carrera de actor –de momento– narra aquí cómo se dedica a girar por toda España con su música de ayer y hoy. Hace unas horas le aplaudían en León y Asturias.

–¿Le puedo tratar de dinosaurio?
–Sí, me gusta. Creo que es la manera más cariñosa de tratar a los veteranos.

–¿El rock ha muerto?
–Sí, al menos tal y como yo lo entendía, más duro y con textos más provocadores. Muchas de las letras que se escriben ahora son bastante estúpidas, aunque soy consciente de que lo que suena en la radio no es necesariamente lo mejor. Creo que, en general, ahora existe una cierta confusión con los estilos, catalogar es cada vez más difícil. Prima la fusión, que me parece fantástica y me gusta, aunque también entiendo a la gente que me dice ´això és una merda, lo que feieu ´voltros´ si que era música´.

–¿Lady Gaga es el futuro?
–No me interesa este rollo, me parece otro producto comercial y me imagino que tendrá un recorrido breve. En América se hace la mejor música, pero en general se dedican a vender productos. También reconozco que en su momento tampoco creí en Madonna, y mírala.

–¿Tomeu Penya es el ´último mohicano´ mallorquín?
–Puede ser, sí. Le admiro en su conjunto, y desde hace ya muchos años. Uno no puede sino rendirse a él, un tipo que no ha cesado de crear, de hacer canciones, y con estilo. Recuerdo que cuando empezó pensaba de él, ´joder, si es el anticantante´. Tomeu Penya es cojonudo.

–¿Qué queda del ´prohibido prohibir´?
–Todo el mundo, especialmente los colectivos, tiene derecho a intentar que se prohiban determinadas cosas, sobre todo las violentas.

–¿Como los toros?
–Son una fiesta, pero es sanguinaria. Quizás no se deberían prohibir las corridas, aunque sí cambiar algunas cosas, evolucionar, olvidarse de la espada y las banderillas. Me parece también que es un tema que se está empleando políticamente para machacar al contrario. ¡Cataluña no ha prohibido los toros, sólo ha prohibido la sangre!

–¿Compraría acciones del Real Mallorca?
–Puede ser, si tuviera dinero. Me considero muy mallorquinista, pero en los últimos años no he visto un equipo, he visto a una Sociedad Anónima que sólo compra y vende jugadores. Quizás me haría socio si se hiciera más patria deportiva, si se confiara más en los chavales, como hacen el Barça, o equipos más pequeños como Sporting o Bilbao. Afortunadamente parece que la cosa se encamina hacia este modelo.
–¿Mejor un video con Shakira o ver una final de Rafel Nadal en París?
–Hombre, a Nadal le admiro mucho deportivamente, pero lo del video con Shakira es bastante más tentador.

–¿Fueron muy golfas aquellas ´Noches de blanco satén´?
–Sí, pero dentro de un orden. Antes éramos mucho más inocentes. Nunca hice burradas con el alcohol o las drogas, y eso que lo he probado casi todo. Hacíamos gamberradas, pero yo fui bastante modesto en este sentido. Por desgracia algún que otro amigo se quedó enganchado.

–Entre rockero y baladista. ¿Cuánto tiene de cada cosa?
–Digamos que es una simbiosis, aunque no soy el romántico que puedo llegar a parecer. Me considero más agresivo, más transgresor, de rock y blues. Si pudiera hacer sólo lo que me gusta de verdad, ser yo mismo, el repertorio me quedaría en cuatro canciones, pero no me daría para vivir. Hay temas, incluso creencias, que a uno se le pasan de moda. Pero estan ahí, hay canciones tienes que seguir cantando porque sabes que gustan. Siempre digo que un cantante puede tener mucho de actor.

–Los Z-66 se quedaron sin poder telonear a Jimi Hendrix, ya con el contrato firmado. ¿Un disgusto mayúsculo?
–No. Nuestra ingenuidad hacía que nos los creyéramos todo, pero también que no nos creyéramos nada.

–¿Que no tiene Palma que sí tuviera en los años 60?
–¡Era la hostia!, y me imagino que ahora también lo es, aunque aquí sí tengo algunas dudas. A nivel de salir por ahí la cosa no ha cambiado tanto, quizás se ha democratizado. En realidad ha sucedido lo que tenía que suceder, la gente no cambia demasiado las cosas, al final nos dejamos llevar. Eso sí, los grupos tocábamos a diario, ¡a diario!

–¿Qué cogieron los Z-66 de los Beatles y los Rolling Stones?
–Nos gustaban mucho, y los escuchábamos con interés, pero a nosotros nos ponía un rock más duro, tipo Stephen Wolf, The Animals o Jimi Hendrix. También hicimos incursiones en la psicodelia, con Vanilla Fudge .
–¿Qué aportó su banda?
–Una manera de tocar y un repertorio diferente, que nos hacía más bestias que los otros. Nosotros no componíamos las canciones, pero las versiones de los grupos las sacábamos de sus caras B, una música que la gente no conocía tanto. Recuerdo que en el escenario hacíamos solos de 25 minutos. Más de una vez, cuando abríamos los ojos, no quedaba nadie en la sala.

–¿Nunca los echó de menos?
–Intenté recuperarlos en 1992, en el año del 25 aniversario. Quería tener una alternativa a Lorenzo Santamaría, pero obviamente no fue bien, no funcionó.

–¿Cuántos discos tiene en casa?
–En Barcelona llegué a tener más de 3.000 vinilos, que tuve que vender cuando volví a Mallorca porque no podía transportarlos. Los vendí con la intención de recuperarlos en cedé.

–¿Alguno pirateado?
–No, es algo que no me interesa.

–¿De quién lo tiene todo?
–De The Doors y de Ray Charles, creo.

–¿Cuántas chupas de cuero tiene en el armario?
–Sólo una, que decidí conservar porque todo rockero de alma debe tenerla. A veces me la pongo, aunque me siento un poco ridículo. Calculo que he llegado a tener unas cincuenta, muchas de las cuales desaparecieron. Alerta, el tema de las tallas también ha influido, uno se va ensanchando con los años (ríe).

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

¡Síguenos en las redes!