02 de mayo de 2010
02.05.2010

Teatro

Un aniversario muy ´acelerado´

Las Diabéticas celebran sus 25 años sobre las tablas recordando los inicios en Gomila, los altibajos y cismas, el coqueteo con la ´movida´ madrileña o la colaboración con Pedro Almodóvar y Alaska

02.05.2010 | 08:30
Las Diabéticas, con Lina Mira, agitando Palma.
Han sido 25 años explotando la burla populista y la parodia de todo lo que se les ponía por delante. Diabéticas Aceleradas han creado a partir del teatro un modo de estar cerca de los mallorquines. El secreto: "Lo que la gente dice en su casa nosotros nos atrevemos a manifestarlo sobre el escenario", asegura Pep Noguera, miembro fundador de la compañía que ha alcanzado el cuarto de siglo. La taquilla siempre ha estado de su parte, pero no los teatros isleños, que desde el principio les colgaron el sambenito de comerciales. El Teatre Principal ha negado a las Diabéticas y a sus ideas, confirma Noguera, único actor que desde el primer día continúa con el grupo.
"Éramos unos aficionados al teatro los cuatro [Biel Socías, Lina Mira, Juanma y el propio Noguera]. Todo empezó hacia 1985 en una fiesta en casa de unos amigos. Pusimos discos revolucionados de Boney M. y Demis Roussos en el tocata. Cambiamos las letras y nos pusimos la ropa de la madre del dueño de la casa", cuenta el actor, también peluquero. Mientras, iban formándose en teatro clásico en el Instituto Antonio Maura con Tomeu Canyelles, que casi desde el principio fue el director de las obras. "Mucha gente no lo sabe, pero ganamos hasta tres veces en el Festival de Almagro", apunta Noguera. Su primera oportunidad para actuar sobre un escenario, aún sin ser las Diabéticas, se la brindó un productor argentino, Daniel Panulo, que las eligió para un montaje de cabaret, Productos Lola. Se pintarrajearon, se pusieron trajes coloridos y actuaron en la discoteca Abraxas del Jonquet. El bautismo del grupo llegó un poco más tarde, cuando Bárbara, una travesti que se presentó a alcadesa de Eivissa, las presentó en el Sirocco, un local de Gomila. "Teníamos que actuar a las 11 de la noche. Eran las 6 de la mañana y aún no habíamos salido. Yo, que soy diabético, empecé a ponerme nervioso y a quejarme de que iba a pegarme un ataque. Bárbara lo oyó. Ya nos tocaba y ella no sabía cómo presentarnos al público porque no teníamos nombre. Y soltó: ´Y ahora, las Diabéticas Aceleradas´. Nos quedamos bautizadas para siempre". Por aquella época, cuando aún no había entrado en escena la otra Diabética mater, Joan Bauçà, frecuentaban el Minims de Gomila, donde se coció toda la movida ochentera de Mallorca: Peor Imposible, Furnish Time o el Sindicato de Diseñadores. Por aquel entonces Bubu sustituyó a Juanma en la compañía.
Eran días de diáspora, vino y rosas. Muchos grupos mallorquines anhelaban vivir la movida de verdad, la madrileña, y se plantaron en Malasaña. Peor Imposible lo hizo y Diabéticas le siguió algo más tarde: a principios de 1989. Una fecha tardía que tuvo mucho que ver con su posterior éxito. Noguera se acuerda de la primera fiesta capitalina donde actuaron: "La organizó la revista Primera Línea. Allí ya estaba Joan Bauçà con nosotros. Y el diseñador Miquel Adrover también. Nos pagaron 30.000 pesetas. Cantamos el La la la, Azúcar Moreno o No llores por mí Catalina". En Madrid, se estaba viviendo la resaca de la movida, la gente necesitaba que pasaran cosas. Y allí estaban las Diabéticas, actuando frente a Radio Futura, Ana Curra, Gabinete Caligari y Alaska, "que estaba delante del todo gritando como una loca. Luego entró en el camerino y se tumbó en el suelo en señal de reverencia. No me lo podía creer. Nos propuso ser sus teloneros en una gira", relata Noguera.
Sin embargo, el primer fulgor de la época dorada de la compañía llegaría poco después: "Alaska organizó el primer Halloween en España en la sala ¡Oh Madrid! Por primera vez, una Madonna y una Pantoja customizadas se subieron juntas al escenario. Y allí estaba Pedro Almodóvar, a punto de estrenar Átame. Vino a darnos la enhorabuena y nos invitó a la fiesta de estreno de la película. Actuamos frente a Antonio Banderas, Victoria Abril y Loles León. Fue en Joy Eslava". Noguera lo cuenta todo entusiasmado, a trompicones, trufando la conversación de garitos en los que la compañía actuó: "El Estella, que tenía una terraza de verano en el Parque de Camões, donde se mezclaba gente rara. O el Morocco, donde actuábamos cada semana". La península se les quedó pequeña. Almodóvar les abrió las puertas de París y Cannes con los estrenos de Tacones lejanos –filme en el que participaron– y años después de La mala educación.
Tras una década en Madrid, las Diabéticas experimentaron un bajón en aquel mundillo que se llenó de drag queens y de tacones imposibles. Y parte de ellas volvieron a Mallorca. "Nosotros éramos actores, no drags. Hacíamos espectáculos de cabaret, cantábamos. Fue entonces cuando decidimos probar con el teatro de texto, siempre dentro de nuestro estilo". Y llegó Insulina mon amour (1995). Lo nostro comenzó a adentrarse fuerte en los textos de Diabéticas. Ya en 1992 le dedicaron un guiño a los mallorquines preparando un sketch sobre las matanzas. "Esta escena entusiasmó tanto que pensamos en hacer una obra sobre las Matanceres. Y fueron tres. De la primera, llegamos a hacer unas 700 representaciones", calcula Noguera. La actriz Lina Mira y Pere Terrassa (Vivian Caoba, que entró en Matanceres I) se dieron de baja de la compañía, y Joan Bauçà y Pep Noguera necesitaban a una mujer: Pepa Charro. "La vimos por Antena 3, estaba en un programa y enseguida supimos que la queríamos a ella. Llamamos a la cadena y al final la encontramos. Le escribimos un personaje para C/Amargura, 13". Joan Carles Bestard andaba también en el grupo. Se sucedieron con éxito Monges i mongetes, Quin fum fa, Urgensias y quizás el culmen de su carrera, Esta noche viene Pedro, pieza escrita por Paco Tomás y dedicada a Almodóvar. El cineasta colaboró en la obra a través de una grabación de su propia voz. El estreno en el Auditòrium hace cinco años fue sonado: Antonia Dell´Atte, Cayetana Guillén Cuervo, Julio Medem, Candela Peña, Alaska o Antonia San Juan les arroparon. Pero llegó el cisma del grupo: Joan Bauçà y Pepa Charro tiraron por su lado. "Éramos también como una familia y a veces eso pasa. Veíamos las cosas de manera distinta", lamenta Noguera. Joan Pere Zuazaga, Jaume Sastre y Mateu Berga fueron los nuevos fichajes. Y con ellos hasta ahora. Mirando atrás, Noguera detecta altibajos en la trayectoria de Diabéticas: "Hemos ido en metro y en limusina. Hay que saber ir en las dos cosas", asegura mientras cierra la puerta del taller donde guarda las pelucas, el vestuario y los discos con los que ha hecho reír durante 25 años.
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