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Lletra menuda

La documentación de un atraso peligroso

Rueda de prensa en el Ayuntamiento de Manacor.

Rueda de prensa en el Ayuntamiento de Manacor. / Sebastià Sansó

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

En dos largas décadas, a las gentes del Llevant les ha sobrado tiempo y ocurrencias para caricaturizar la esterilidad del desvío del torrente de Manacor concluido en 2004 y trazado a modo de solución alternativa, frente a la repetición de inundaciones, después de la gran riada de septiembre de 1989. Del riesgo, evidente y palpable, también se puede hacer sarcasmo. Es el consuelo menor y la vía de escape que tiene el personal, pero que en este caso no supone blindaje alguno frente a las torrentadas.

El torrente no va, todo el mundo lo sabe, pero ahora se ha puesto sobre papel y parece que es cierto. Ha costado. Ni siquiera la gran desgracia de Sant Llorenç de octubre de 2018 ha servido para incentivar soluciones tranquilizadoras en ninguno de los enclaves de riesgo de una comarca que, en lo climático, se lleva mal con el otoño.

Un informe externo encargado por el actual ayuntamiento de Manacor constata que hasta ahora ninguno de los consistorios precedentes ha sabido ver qué tenía entre manos en materia de inundaciones. Los cambios normativos del Govern referentes a la materia introducen nuevos mínimos restrictivos y una catalogación que desemboca en la conclusión de que nada menos que un tercio de la ciudad de Manacor está en riesgo de inundación, con el Barracar y la zona del Torrent a la cabeza. Se han detectado seis puntos negros sobre los que convendría actuar de forma preferente.

Ante este panorama, como indica el alcalde, Miquel Oliver, el informe y las conclusiones del ingeniero Daniel Aguiló, no pueden quedarse en un cajón. Se remite a Recursos Hídricos en demanda de reacción. Ahora se sabe que con las infraestructuras actuales y en el mejor de los supuestos, el desvío impracticable ni siquiera podría dar salida a una riada de 200 litros por metro cuadrado o un caudal de 120 metros cúbicos. Queda comprometido el enclave del segundo ambulatorio, la depuradora, aparte de incontables actuaciones particulares. Paredes más altas en los puntos negros y ampliación del lecho del torrente son los parches propuestos para tapar la riada de atrasos para hacer frente a unas inundaciones ya conocidas.

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