Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Lletra menuda

Atrapados por la ineficacia y la inviabilidad

Acumulación de basuras en una calle de una urbanización de Llucmajor, este verano

Acumulación de basuras en una calle de una urbanización de Llucmajor, este verano / DM

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Llorenç Riera

Llorenç Riera

El aspecto y el ambiente urbano que ofrece Llucmajor va agravándose a medida que pasan los días hasta el punto de haber alcanzado el extremo de riesgo reconocido para la salud pública. No hace falta que el Govern lo diga para certificarlo, se palpa en la calle. Las quejas y los signos de desesperación vecinal son ya una constante. Resulta incomprensible cómo se ha llegado a esta situación. Ni siquiera el hecho de que el gobierno municipal de Xisca Lascolas sea incapaz de poner orden y operatividad en la casa consistorial sirve como argumento suficiente para explicar cómo la calle queda estática a modo de vertedero.

El Govern vuelve a requerir al Ayuntamiento para que se mueva en beneficio de la salud colectiva y se aporten pruebas del resultado de medidas concretas aplicadas de forma rápida. Elemental a la vista del panorama de deterioro salubre que presenta Llucmajor, pero también poco viable ahora mismo porque el Ayuntamiento se ha empotrado en un callejón sin salida que le inmoviliza para dar resultado práctico, y sobre todo eficaz, a la declaración de emergencia sanitaria. Quienes están al tanto de la recogida de basuras en Mallorca sostienen que ha sido un error no decantarse por una contratación directa puntual y que el concurso restringido se paraliza entre los altos costes de la demanda urgente y los escasos recursos disponibles por parte de las empresas que operan en la actualidad.

Así las cosas, solo cabe pensar en sistemas excepcionales de recogida al margen de la regulación establecida. Los contenedores claman, las aceras se degradan al convertirse en estercolero, los vecinos extienden denuncias de impotencia y el Govern aprieta pensando ya seguramente que la pestilencia llucmajorera también le puede afectar a él. Algo habrá que hacer antes de que la gente se vea obligada a transportar directamente las bolsas de basura a Son Reus. Si lo que pasa en Llucmajor se cuenta, resulta increíble. El problema es que se ve, se huele y se padece sin visos inmediatos de solución urgente.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • Part Forana
  • Ayuntamiento
Tracking Pixel Contents