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Lletra menuda

La vaga proximidad de las promesas

El alcalde de Calvià, Juan Antonio Amengual (PP), anunció 300 VPO de alquiler en el discurso oficial de inicio de las fiestas del Rei en Jaume

El alcalde de Calvià, Juan Antonio Amengual (PP), anunció 300 VPO de alquiler en el discurso oficial de inicio de las fiestas del Rei en Jaume / Juan Luis Iglesias

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

La vivienda, la dificultad de acceder a ella, se ha vuelto el problema más descorazonador de quienes buscan estabilidad, emancipación familiar y trabajo en Mallorca. A los ayuntamientos no les ha quedado más remedio que adquirir conciencia de ello a fuerza de evidencias y demandas. Los equipos de gobierno saben que se juegan buena parte de su reputación social en este asunto clave. No llegarán a las próximas elecciones con balances solventes en cuanto a dotación de viviendas pública, pero, aún así, se aferran a intenciones y promesas anunciándolas para un futuro indefinido. Dentro de este ámbito cabe situar el anuncio del alcalde de Calvià avanzando la intención de levantar «próximamente» cuatro promociones con un total de 300 viviendas de protección oficial entre Magaluf y Peguera.

A Juan Antonio Amengual le queda mucho trabajo por hacer. Él mismo lo reconoció en el discurso de apertura de las fiestas del Rei en Jaume, en el que estranguló el sentido institucional en beneficio de las bambalinas electorales. Algunas cosas, hechas y dichas bajo la Creu de Santa Ponça pesan más, porque los referentes y el escenario importan. La parte más pragmática y aglutinadora del acto se refugió en la experimentada oratoria del rector, Carlos Fuentes, revestido de pregonero para la ocasión.

Eso no lo dijo, pero entre las tareas que ‘obligan’ al alcalde dependiente de Vox a volver a presentarse a las elecciones está la necesidad de normalizar relaciones y diálogo entre entidades y colectivos cívicos. También el mirar un poco más hacia el Calvià interior que demanda más vida propia desvinculada de bulevares, esponjamientos y paseos marítimos de último modelo.

De la valoración hecha ayer por el alcalde de Calvià queda el regusto un tanto amargo de la autocomplacencia y la oportunidad de proyección política. Vistos los precedentes de las actuaciones municipales relacionados con las mismas fiestas del Rei en Jaume, parece evidente que no era el mejor momento ni lugar. La falta de tacto y la ambición incontrolada pueden acabar perjudicando al propio alcalde Amengual.

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