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Sant Joan celebra sus fiestas patronales con Sa Condemna y la Sortida Rabiosa de los Dimonis

La Peresa ha sido este año la figura protagonista de una jornada que culmina por la tarde con las 'corregudes' y 'llanderades' de los 'Dimonis' por las calles del pueblo

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Sant Joan

Los Dimonis del Centre Cultural han vuelto a adueñarse este 28 de agosto de las calles de Sant Joan en uno de los días más esperados de las fiestas patronales. La jornada ha comenzado con Sa Condemna, el tradicional ritual que precede a la gran salida de la tarde y que este año ha tenido a la Peresa como protagonista.

Desde primera hora, vecinos y participantes se han reunido ante el local del Centre Cultural, situado en la calle de sa Princesa. Allí ha arrancado la condena de los siete Dimonis, cada uno de ellos representación de uno de los pecados capitales. La Peresa ha sido la primera figura en ocupar su lugar en el carro que, poco después, ha iniciado su recorrido por el municipio.

La comitiva, acompañada por los Xeremiers y por las glosas de Joan Matas, Ditaler, ha ido avanzando por diferentes bares de Sant Joan. Como es habitual, las composiciones de Ditaler han puesto la nota de actualidad, repasando algunos de los asuntos que han marcado la vida del pueblo durante los últimos meses.

Uno tras otro, los Dimonis han recibido su particular condena antes de acabar recluidos en el Ayuntamiento. El encierro recupera simbólicamente una antigua costumbre de Sant Joan: cuando aparecía un animal perdido, era trasladado hasta el patio interior de la Casa Consistorial, conocido popularmente como el Corral del Rei, donde permanecía hasta que era reclamado.

Vermut Endimoniat

Con los siete pecados capitales ya encerrados, la fiesta se ha trasladado hasta Can Tronca, escenario de la Vermutaamb els Dimonis. El Centre Cultural ha ofrecido a los asistentes pa amb sobrassada, elaborada durante las matanzas que la entidad celebró el pasado mes de enero.

El ambiente festivo se mantiene durante el mediodía, aunque con una pequeña tregua antes de uno de los momentos más multitudinarios de las fiestas. Los pecadors aprovechan las horas centrales del día para comer y recuperar fuerzas en distintos puntos de la localidad

Por la tarde, llega el momento de liberar toda la energía acumulada durante la jornada. La Sortida Rabiosa devuelve a los Dimonis a las calles, esta vez desatados, entre corregudes y llanderades. Una cita que cada 28 de agosto reúne a numerosos vecinos y visitantes y que mantiene intacta su particular advertencia: «qui no vol pols, que no vagi a s'era».

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