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El despliegue de Pollença: el valor estratégico de los hidroaviones en el Plan INFOBAL

La histórica base balear se coordina con el dispositivo autonómico de extinción en un periodo de restricciones estrictas para proteger la masa forestal de Mallorca.

Vista de un hidroavión.

Vista de un hidroavión. / Tonina Crespí

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Pollença

El amerizaje y despegue de los aviones Canadair del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas en la bahía del Port de Pollença representa una pieza fundamental en la campaña de extinción de incendios forestales. Operando desde la histórica Base Aérea de Pollença, estas aeronaves actúan como un recurso de apoyo masivo para la protección de espacios de alto valor ecológico como la Serra de Tramuntana. Para hacer frente a las emergencias del verano, el Govern ha desplegado un contingente que cuenta con 350 profesionales del IBANAT, del Servicio de Gestión Forestal y de los agentes de medio ambiente.

Imagen de un hidroavión en una rotonda del Port de Pollença.

Imagen de un hidroavión en una rotonda del Port de Pollença. / Tonina Crespí

El Operativo Interinsular de Incendios Forestales dispone de una flota propia de helicópteros bombarderos y aviones de vigilancia, que trabajan en estrecha coordinación con los hidroaviones pesados que el Ministerio para la Transición Ecológica destaca de forma estratégica en la base militar de Pollença.

La actividad de los hidroaviones coincide con la activación de los protocolos de riesgo del Plan INFOBAL (Plan Especial de Emergencias frente al Riesgo de Incendios Forestales de las Islas Baleares). Bajo este marco normativo, la época de peligro alto se extiende de forma fija desde el 1 de mayo hasta el 15 de octubre. Durante todo este periodo, la legislación balear prohíbe de manera estricta hacer cualquier tipo de fuego en terrenos forestales y en las franjas de seguridad situadas a menos de 50 metros de ellos.

Restricciones

Las restricciones incluyen la prohibición de quemas agrícolas, el uso de barbacoas y cualquier actividad recreativa que pueda generar pavesas o puntos de ignición. Las autoridades insisten en que la prevención en el suelo es la única forma de evitar que los medios aéreos tengan que intervenir en situaciones extremas.

Más allá de la campaña de extinción ordinaria, las infraestructuras del Port de Pollença mantienen abiertas varias líneas de desarrollo técnico e institucional. Por un lado, se mantiene sobre la mesa la propuesta para que este enclave se convierta en un centro de referencia europeo para la formación y coordinación de flotas de hidroaviones destinadas a la lucha contra grandes fuegos en el Mediterráneo occidental. Por otro lado, la Fundación Aeronáutica Mallorquina avanza en las gestiones técnicas para consolidar la bahía como un espacio regulado para la aviación civil anfibia no comercial. El proyecto busca compaginar el uso militar histórico con actividades de transporte sostenible, escuelas de pilotos y misiones de vigilancia ambiental. Mientras estas iniciativas administrativas se dirimen, la prioridad en Pollença sigue estando en el agua: garantizar la capacidad operativa y la respuesta inmediata ante cualquier alerta forestal en el archipiélago.

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