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La vía de escape del control y la seguridad

Limitación a 30 en la zona de Els Tamarells de Portocolom.

Limitación a 30 en la zona de Els Tamarells de Portocolom. / DM

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

Algunas formas de comportamiento social siguen poniendo de manifiesto que en el alegre verano todo se relaja y la tolerancia también da vacaciones a los hábitos y normas cívicas. Se repara poco, sin embargo, en que esta actitud es campo de abono y cultivo ideal para mayores peligros. Las motos son buenas delatoras de tales riesgos que, pese a algunas apariencias y límites, no parecen ir a la baja.

En los núcleos costeros, los tubos de escape, demasiadas veces trucados, hacen seria competencia al vaivén de las olas o el balanceo de las ramas de los árboles. Las motocicletas y ciclomotores están en posición preferente. Portocolom no es el único lugar en el las que las calles han mutado en circuitos de carreras furtivos pero sí la población que ya ha soportado los decibelios capaces de llevar al límite la capacidad de aguante del vecindario. Velocidad excesiva, nada de civismo, mala educación ante el reproche y peligro creciente ante radares testimoniales. Es un colapso que no mejorará el bus urbano que tanto gusta a un ayuntamiento de Felanitx que, en eso de las motos desbocadas, parece quedarse sobre la acera de la equidistancia.

La intención declarada no se corresponde con el resultado necesario. Si de las 224 denuncias extendidas en la primera semana de agosto solo el 5% no se corresponden con turismos y las motos siguen lanzándose por Els Tamarells, sa Bassa Nova o la cuesta de Cala Marçal, por citar solo los enclaves más críticos, significa que algo sustancial está en situación precaria. Por supuesto que lo está el sentido de la responsabilidad de muchos conductores de moto ociosos pero, dado que no está garantizado que el civismo se regenere por sí solo, se vuelve imprescindible una mayor intervención y exigencia policial. Es ahí donde el ayuntamiento también debe intervenir con mayor decisión y contundencia recabando, si hace falta, las colaboraciones que van más allá del ámbito local. Al consistorio de Felanitx le corresponde blindar el descanso, la seguridad y el tránsito normalizado de los vecinos de Portocolom.

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