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Denuncia

Una usuaria en silla de ruedas tiene que subir a rastras al bus de la línea 204 por la falta de rampa en Sóller

La afectada ha presentado una reclamación ante el TIB y el Consorci de Transports de Mallorca tras el suceso en el transporte público de la isla

Margalida Serrano, en el vídeo publicado en redes sociales donde denunciaba su caso

Margalida Serrano, en el vídeo publicado en redes sociales donde denunciaba su caso / DM

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Una usuaria de silla de ruedas de Sóller, Margalida Serrano, vivió este martes una situación que ha vuelto a poner sobre la mesa las dificultades de accesibilidad en el transporte público en Mallorca. La joven tuvo que subir a rastras los dos escalones de un autobús de la línea 204 del TIB para poder desplazarse hasta Palma, después de que, según ha relatado un familiar, el conductor no activara la rampa adaptada del vehículo.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 6.30 horas en Sóller, cuando Serrano tomó el autobús con destino a Palma. Al llegar el vehículo a la parada, la pasajera esperaba poder utilizar la rampa para acceder al interior con su silla de ruedas como hace de forma habitual.

Sin embargo, esta no fue desplegada y, ante la situación, tuvo que subir por sus propios medios los dos escalones del autobús, a rastras, sentada en el suelo, hasta conseguir acceder al interior y volver a sentarse en su silla de ruedas. La chica tuyo que ayudarse de su madre para poder realizar esta operación.

Según explica su entorno, la propia afectada desconoce por qué el conductor no accionó el mecanismo de la rampa. No tiene claro si se debió a que el trabajador no sabía cómo utilizarlo o a que no disponía de la llave necesaria para acceder al cajetín en el que se encuentra el mando que permite desplegarla.

Esperar el siguiente autobús

Ante la imposibilidad de utilizar la rampa, el conductor llegó a plantearle que esperara al siguiente autobús. Serrano rechazó esta posibilidad porque se dirigía a trabajar y no podía permitirse esperar otro servicio.

La situación volvió a repetirse al llegar a la estación Intermodal de Palma. En esta ocasión, el conductor tuvo que buscar la ayuda de otro empleado del TIB que sí supo accionar el mecanismo y permitió que Serrano pudiera abandonar el vehículo con su silla de ruedas.

El episodio ha llevado a la afectada a presentar una reclamación ante el servicio de atención al cliente del TIB y ante el Consorci de Transports de Mallorca (CTM). Durante la tramitación de la queja, Serrano tuvo además la oportunidad de explicar personalmente lo ocurrido a la directora gerente del CTM, Luisa Serra.

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