'Rock & Rostoll': 30 años de música y sentimiento de pueblo en Maria
El festival de Maria de la Salut celebra este sábado 29 de agosto su trigésimo aniversario con entrada gratuita, un cartel encabezado por Sínkope y Rudymentari y, sobre todo, con la misma esencia con la que nació: jóvenes del pueblo trabajando juntos para convertir un rastrojo en un gran escenario musical

Treinta años después, el rostoll sigue siendo el mismo símbolo. Lo que comenzó casi como una fiesta entre amigos se ha convertido en una cita capaz de atraer público de toda Mallorca sin perder sus raíces. El Rock & Rostoll celebra este 29 de agosto, en la finca de Son Perot de Maria de la Salut, tres décadas de historia bajo el lema “30 anys, un rostoll”. Lo hará, además, manteniendo uno de sus rasgos distintivos: la entrada será gratuita.
Detrás del festival hay este año una directiva renovada que ha asumido el reto con “muchas ganas e ilusión”. Alba Quetglas, vicepresidenta del Rock & Rostoll, explica que durante estos días buena parte de los jóvenes de Maria están volcados en preparar el recinto. Desde el lunes, diferentes grupos se reparten los trabajos. Unos se encargan de la decoración; otros preparan los terrenos, colocan vallas, desbrozan o protegen los pozos. Cada cual aporta aquello que mejor sabe hacer y la directiva coordina todo este engranaje. “Esta semana, a las cuatro de la tarde, nos encontramos para tomar un café y luego ya nos ponemos manos a la obra para dejar listo el festival para el sábado”, explica Quetglas.
Para quienes lo hacen posible, el Rock & Rostolles mucho más que un festival de música. Es también una forma de hacer pueblo. “Es un sentimiento de pueblo, de pertenencia. Solo montándolo ya nos lo pasamos genial”, resume la vicepresidenta.
Precisamente ese espíritu colectivo puede explicar que el festival haya conseguido llegar a los 30 años. La actual organización cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Maria de la Salut y de empresas del municipio, pero también con algo difícil de cuantificar: la experiencia y el apoyo de quienes formaron parte de anteriores directivas. Los antiguos organizadores aconsejan y ayudan a los jóvenes que ahora han tomado el relevo. “Es una rueda generacional”, señala Quetglas.

Vista aérea del Rock & Rostoll de 2025. / Rock & Rostoll
El momento en el que todo el trabajo cobra sentido llega cuando se levanta el telón del festival. Para los organizadores, ver el recinto lleno después de días de preparativos tiene una carga emocional especial. “El día del Rock & Rostoll es muy emocionante porque te das cuenta de lo que hemos hecho posible, sin cobrar entrada y sin la ayuda de una empresa especializada”, destaca la vicepresidenta.
Ese modelo de organización ha sobrevivido durante tres décadas. Los años han ido pasando pero la filosofía del festival es la misma. Quienes participaron en sus primeras ediciones contemplan ahora con cierta incredulidad hasta dónde ha llegado aquella iniciativa. Según explica Quetglas, las personas que estuvieron implicadas desde el comienzo reconocen que les impresiona ver al festival soplar las 30 velas. Cuando comenzó, difícilmente podían imaginar semejante recorrido. En sus primeros años acudía fundamentalmente gente de Maria; hoy, el Rock & Rostoll recibe público procedente de distintos puntos de Mallorca. Para sus fundadores, asegura, resulta especialmente emocionante observar en qué se ha convertido aquello que prácticamente empezó como “una fiesta para amigos”.
Uno de ellos era Pere Ferriol, uno de los fundadores del Rock & Rostoll hace 30 años. “Teníamos un grupo de rock en Maria. La primera intención era organizar una noche dedicada al rock como la Nit de l’Auba de Can Picafort. Aquella primera experiencia se celebró en el campo de fútbol”, relata. Sin embargo, después surgió una idea que acabaría proporcionando al festival su identidad definitiva: trasladar la fiesta al rostoll. “En Can Picafort tienen arena y playa, en Maria tenemos rostoll”, recuerda Ferriol.
Y así nació el Rock & Rostoll. El rastrojo dejó de ser únicamente el paisaje agrícola que rodeaba el pueblo para convertirse en el nombre y el emblema de una celebración que terminaría pasando de generación en generación. Treinta años después, aquella ocurrencia de un grupo de amigos continúa reuniendo a jóvenes que, como hicieron sus predecesores, dedican horas y esfuerzo a levantar el festival.
Hace aproximadamente dos décadas que aquella primera generación cedió el testigo. Para Ferriol, una de las grandes satisfacciones del aniversario es comprobar que quienes han tomado el relevo han sabido hacer crecer el festival manteniendo intacta su esencia. “Hace 20 años que pasamos el relevo, pero es muy bonito ver que evoluciona con la misma filosofía con la que nació”, subraya.
La dimensión del Rock & Rostoll, sin embargo, poco tiene que ver con la de sus comienzos. Ferriol recuerda que en las primeras ediciones podían reunirse alrededor de 200 personas, mientras que actualmente el festival atrae público de toda Mallorca y supera los 3.000 asistentes. El crecimiento no ha alterado, según el fundador, los pilares sobre los que se construyó el certamen: “Lo que se mantiene 30 años después es el espíritu de autogestión, sin ánimo de lucro y para pasarlo bien”. Ferriol vive esta trigésima edición “con mucho orgullo y mucha emoción”. Especialmente significativo le resulta contemplar cómo jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando comenzó el Rock & Rostoll son ahora quienes asumen su organización.
Memoria colectiva
Tres décadas después, el festival forma ya parte de la memoria colectiva de Maria de la Salut. Preguntado por lo que significa el Rock & Rostoll para la gente del municipio, Ferriol lo resume en cuatro palabras: “Recuerdos, historias, cultura y paisaje”.
La edición del 30 aniversario llega con un cartel especialmente amplio. En el Escenari Rock destacan Sínkope y Rudymentari, dos de las principales propuestas llegadas de fuera de Mallorca, además de Whitedemon, procedentes de Barcelona. Completan la programación Whoremageddon, Hyride Company, The Ripples y Mariatukada. La vertiente electrónica tendrá su espacio en el Safareig, por donde pasarán Project Drums, DSCNTRL, Marc Reynes, Botet, Selin Kaya, Alex Losa, Angel Costa, Barolec, B2B y Meraki.
Así las cosas, el sábado, cuando empiece a sonar la música en Son Perot, convivirán en el mismo terreno varias generaciones del Rock & Rostoll. Entre unos y otros han pasado 30 años, pero permanece aquello que un día le dio nombre y sentido: un pueblo, la música y un rostoll.
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