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La pesadilla de las motos en Portocolom, entre ruido, velocidad y carreras pese a los radares: «Es inaguantable»

Vecinos de diferentes zonas del litoral 'felanitxer' denuncian el exceso de velocidad de los ciclomotores y el estruendo de los tubos de escape modificados

Vista de la calle Tamarells de Portocolom.

Vista de la calle Tamarells de Portocolom. / DM

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Portocolom

Los ciclomotores se han convertido en una fuente constante de ruido y peligro en Portocolom. Vecinos de diferentes puntos de la localidad aseguran que muchos de estos vehículos circulan muy por encima del límite de 30 kilómetros por hora y que algunos llevan los tubos de escape modificados, lo que provoca un estruendo especialmente molesto durante todas las horas de la tarde.

Limitación a 30 en la zona de Els Tamarells de Portocolom.

Limitación a 30 en la zona de Els Tamarells de Portocolom. / DM

Un residente en la zona de Els Tamarells considera insuficiente la actuación de la Policía Local. “Por muchos radares que pongan, no están actuando bien”, afirma. En la misma zona, Julià explica que los ciclomotores bajan la cuesta Dels Tamarells a gran velocidad. En una ocasión consiguió detener a uno de los conductores para recriminarle su comportamiento y la respuesta del joven, según relata, fue insultarlo y tratarlo de “viejo cascarrabias”.

"Por muchos radares que pongan, no están actuando bien”

Las quejas se repiten en Sa Bassa Nova y la cuesta de Cala Marçal. Pere asegura que los ciclomotores circulan a velocidades muy superiores a los 30 kilómetros por hora y generan un ruido enorme. Además, para adelantar, algunos invaden el carril bici, por el que también transitan peatones, aumentando todavía más el riesgo de accidente. Por su parte, Anita, trabajadora en un souvenir añade que “al subir la cuesta el ruido que hacen al acelerar es inaguantable”.

El problema es especialmente visible en primera línea, donde, según los vecinos, se llegan a organizar carreras de ciclomotores. Aunque el concejal responsable ha informado a Diario de Mallorca de la colocación de radares, los residentes sostienen que, en la práctica, nada ha cambiado.

"Al subir la cuesta el ruido que hacen al acelerar es inaguantable”

Los datos publicados por el semanario Felanitx añaden, sin embargo, que durante la campaña especial de control de velocidad realizada por la Policía Local en coordinación con la DGT, del 3 al 7 de agosto, se controlaron 4.939 vehículos en distintos puntos del municipio, principalmente en Portocolom. El radar dio lugar a 224 denuncias por superar la velocidad permitida; 116 de ellas se detectaron en la ronda Miquel Massutí Alzamora y en la avenida de Els Tamarells, ambas limitadas a 30 kilómetros por hora. Según informó el Ayuntamiento, el 95% de los vehículos sancionados eran turismos y no se registraron incidencias destacables con motos o ciclomotores. Este balance contrasta con la percepción cotidiana de los residentes, que sostienen que las carreras, el ruido de los escapes modificados y las maniobras peligrosas continúan fuera de los momentos y lugares concretos en que se instala el radar.

Maria, vecina del edificio conocido como Can Garau, advierte de un peligro doble. Algunos conductores toman a toda velocidad la curva en dirección a Sa Bateria, mientras que otros suben de manera temeraria hacia la zona del hotel Vistamar. Los residentes aseguran que han presentado quejas a las patrullas mismas de la policía local y llamado de forma repetida a la sede del cuerpo policial, pero no perciben una respuesta efectiva.

Controles de acceso

La Junta de Govern Local también ha aprobado solicitar la colaboración de la Guardia Civil para reforzar los controles de acceso al núcleo urbano de Felanitx durante las fiestas de Sant Agustí. Los vecinos de Portocolom reclaman que esa mayor coordinación y presencia policial se extienda asimismo a las zonas donde denuncian estas conductas peligrosas. Portocolom necesita algo más que radares: controles, sanciones y una vigilancia continuada. Parafraseando el título de la conocida película, aquí no padecen El silencio de los corderos, sino el ruido de los moteros.

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