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La utilidad del espacio ideado

Vistas de la Plaça Ratolí.

Vistas de la Plaça Ratolí. / Juan Luis Iglesias

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

El Ayuntamiento de Calvià ha puesto mucho empeño en la reconversión del bulevar de Peguera. Sabe que en él se juega una parte considerable, por lo menos en cuanto a imagen, de la sensación de calidad y modernización de una oferta turística a la que, en el conjunto del municipio, todavía le queda mucho por pulir y afianzar. Inaugurada la primera fase de la reestructuración en julio pasado, ahora se afronta la segunda con la intención de tenerla acabada el próximo mes de marzo. La plaça Ratolí es el núcleo de operaciones de esta segunda fase. Con 697.000 euros de presupuesto, se corregirán las deficiencias en los pavimentos, los obstáculos de accesibilidad que hoy en día ya no son admisibles. Fuera barreras arquitectónicas y desniveles, también la fuente que ya no sirve para nada y unas luces que consumen mucho y alumbran poco.

En definitiva, se está haciendo lo lógico, la transformación que se ha estado llevando a cabo en las plazas de muchos pueblos, pero, claro, tratándose del municipio de Calvià siempre parece más importante y bonito. Al bulevar de Peguera ya no le quedará nada de aquel viejo tramo de la carretera Palma-Andratx que inició su transformación peatonal en la década de los 90. En buena hora. Hay que concederle todavía un margen más amplio de tiempo para ver si se consigue la utilidad práctica y amable del espacio ideado. Será así si la gente, propios y extraños, no solo los turistas y las explotaciones comerciales, acaban haciéndoselo suyo por confort y no por imposición administrativa.

Hay espacios públicos que tienen y sienten la imperiosa necesidad de ser de todos y lo hacen con particular vocación integradora. En este proceso está ahora el conjunto del bulevar de Peguera. Pero hay que esperar. Dejar pasar el tiempo de gracia porque esa es una homologación que solo da el transeúnte, el respetable ciudadano.

La promesa del proyecto trazado o el fogoso discurso del día de la inauguración son insuficientes para afianzar y pasear el éxito perseguido. Por tanto, al tiempo. La gente sentenciará con su presencia o ausencia.

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