Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los arqueólogos descubren en Son Servera un nuevo edificio romano y una tumba medieval en Son Sard

La campaña arqueológica de este año ha permitido identificar restos de un pavimento romano de opus signinum, documentar hasta ocho tumbas de época andalusí y ampliar el conocimiento sobre la evolución histórica del paisaje de Son Servera

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Biel Capó

Biel Capó

Son Servera

La nueva campaña de excavaciones arqueológicas en Son Sard, en el término municipal de Son Servera, ha dejado dos hallazgos especialmente relevantes: los restos de un nuevo edificio de época romana, el primero identificado en el yacimiento desde 2012, y la primera tumba de un individuo adulto documentada en la necrópolis medieval de época andalusí.

Los trabajos han sido llevados a cabo por un equipo internacional vinculado a la Facultad de Arqueología de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, en colaboración con el arqueólogo de Son Servera Antoni Puig Palerm. La campaña se ha desarrollado en cuatro líneas de investigación: el sector romano de Son Sard, la necrópolis andalusí, el estudio de la evolución del paisaje del municipio y la prospección de otros enclaves arqueológicos del entorno.

Uno de los descubrimientos más destacados se ha producido en el área romana, donde los arqueólogos han localizado restos de un pavimento de opus signinum. Se trata de una técnica constructiva habitual en época romana que utilizaba fragmentos de cerámica mezclados con mortero de cal. El pavimento constituye la primera evidencia de un nuevo edificio romano descubierta en Son Sard desde 2012. Fue precisamente aquel año cuando las excavaciones sacaron a la luz unos baños romanos considerados excepcionales dentro del contexto arqueológico de las Islas Baleares.

La campaña también ha aportado novedades importantes en la necrópolis medieval. Los investigadores han documentado hasta ocho tumbas, aunque no todas han sido excavadas todavía. Entre ellas destaca la sepultura de un individuo adulto, la primera de estas características localizada hasta ahora en este sector del yacimiento. La tumba fue excavada directamente en la roca madre y se encuentra muy cerca de la sepultura infantil descubierta hace dos años, cuyos restos fueron fechados mediante radiocarbono entre los siglos XI y XII. Además, los restos óseos recuperados en esta campaña presentan un estado de conservación notablemente mejor que los encontrados anteriormente. Esta circunstancia permitirá realizar análisis más detallados para conocer aspectos como la dieta del individuo, su movilidad o las prácticas funerarias desarrolladas en Son Sard durante el periodo de Al-Ándalus.

Los nuevos descubrimientos refuerzan el interés de la maqbara de Son Sard, que se consolida como una de las necrópolis de época islámica más relevantes descubiertas en Mallorca durante los últimos años.

«Estos dos hallazgos, por sí solos, ya representarían un éxito para la campaña de este año, pero el yacimiento de Son Sard y el término de Son Servera en general constituyen un lugar de estudio excepcional para conocer el pasado de la isla», destaca el arqueólogo neerlandés Ritchie Kolvers, codirector del proyecto.

Investigación

El proyecto arqueológico no se limita, sin embargo, a las excavaciones. Una de sus principales líneas de investigación pasa por comprender cómo evolucionó el paisaje y de qué manera las comunidades que habitaron esta zona se relacionaron con su entorno.

En esta tarea participa la geoarqueóloga de la Universidad de Oxford Sayantani Neogi, especialista en el estudio geomorfológico del paisaje. Las muestras recogidas durante campañas anteriores y las obtenidas este año permiten reconstruir progresivamente los cambios experimentados por el territorio a lo largo del tiempo.

Según explica Neogi, los estudios del suelo revelan que parte del asentamiento se encontraba sobre un antiguo albardón natural, una zona ligeramente elevada situada junto al cauce de un antiguo río y caracterizada por una elevada fertilidad.

Los investigadores también han identificado depósitos procedentes de las montañas circundantes que han contribuido a preservar restos arqueológicos. En ellos se han encontrado fragmentos de cerámica y carbón vegetal que pueden aportar información sobre el uso y la transformación del paisaje por parte de sus antiguos habitantes.

Las muestras de suelo recogidas durante la campaña serán ahora analizadas al microscopio para obtener nuevos datos sobre la evolución ambiental y las actividades humanas desarrolladas en la zona.

Cerámicas

La cuarta línea del proyecto se centra en la prospección arqueológica de diferentes puntos del municipio. Si el año pasado los trabajos se concentraron, entre otros lugares, en los restos andalusíes del Puig des Moro, esta campaña los arqueólogos han estudiado varias cuevas distribuidas desde el Puig d’en Mir hasta na Penyal.

Las prospecciones han aportado datos inesperados. En algunas cuevas tradicionalmente consideradas de uso prehistórico se han localizado piezas de época romana muy bien conservadas, entre ellas una lámpara de aceite. Estos hallazgos se suman a los fragmentos de dolia descubiertos anteriormente en otra cueva próxima a Son Sard. Los dolia eran grandes recipientes utilizados por los romanos para almacenar productos como aceite, vino o salsas de pescado. La presencia de estos materiales abre la posibilidad de que algunas cuevas naturales del valle fueran aprovechadas durante época romana como espacios relacionados con el almacenamiento de productos agrícolas, favorecido por las temperaturas más bajas de su interior.

Para la codirectora del proyecto Letty ten Harkel, de la Universidad de Leiden, el objetivo es precisamente superar una visión aislada de los yacimientos. «No queremos estudiar únicamente un punto concreto del paisaje, sino entender cómo se desplazaban, cómo vivían y cómo afectaban a su entorno nuestros antepasados, desde época prerromana hasta la conquista cristiana», señala.

El proyecto, cofinanciado por el Ayuntamiento de Son Servera y la Universidad de Leiden, pretende así reconstruir no solo la historia de Son Sard, sino también la relación entre los diferentes asentamientos, las cuevas, las zonas agrícolas y el paisaje que configuró la vida de las comunidades que habitaron esta parte de Mallorca durante siglos.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • medieval
Tracking Pixel Contents