Limpiar antes de la tormenta: los torrentes se preparan ante posibles DANAs
Las máquinas y brigadas trabajan en distintos torrentes de la isla para retirar una vegetación que, durante un episodio de lluvias intensas, puede convertirse en un peligroso tapón. Ses Planes, escenario de la torrentada de 2018 en Sant Llorenç, es uno de los puntos prioritarios

Biel Capó
Las cañas se amontonan a un lado del cauce mientras la excavadora avanza por el torrent de ses Planes, en Sant Llorenç. El objetivo parece sencillo: despejar el camino al agua antes de que llegue la lluvia. Pero detrás de estos trabajos está muy presente el recuerdo de octubre de 2018, cuando las precipitaciones torrenciales que descargaron sobre las montañas del Llevant provocaron la devastadora inundación de Sant Llorenç y afectaron también a Son Carrió y otros puntos de la comarca. Ocho años después, la prevención pasa, entre otras medidas, por mantener libres de obstáculos aquellos tramos de los torrentes donde una acumulación de vegetación podría reducir la capacidad de desagüe y agravar una inundación.
«La vegetación de los torrentes, si no se quita, cuando hay lluvias intensas se acumula y forma un tapón», explica Pep Morell, jefe de Gestión Integral del Riesgo de Inundaciones. El peligro aumenta especialmente en puentes, pasos estrechos y otros puntos donde ramas, cañas y restos vegetales pueden acumularse. «La vegetación puede formar un embudo y aumentar la zona de inundación», resume.
Estas semanas uno de los principales focos de los trabajos se encuentra precisamente en el torrent de ses Planes. Las brigadas actúan en cuatro tramos, con especial atención al entorno de los puentes y a los puntos considerados más susceptibles de sufrir obstrucciones en caso de precipitaciones fuertes. La actuación abarca 14 kilómetros y ya se han actuado en 5.000 metros.
La actuación supone recuperar un mantenimiento más amplio del cauce. Según Morell, hacía alrededor de siete años que no se realizaba una intervención integral en Ses Planes, aunque desde la torrentada de 2018 sí se habían llevado a cabo trabajos en puntos concretos.
Así, una excavadora se encarga de retirar principalmente cañas y otra vegetación del interior del torrente. El material extraído se deposita en las fincas colindantes para eliminarlo posteriormente, cuando el calendario de quemas lo permita. En otros lugares existe la posibilidad de triturar los restos y retirarlos, pero las dificultades de acceso para los camiones hacen que esta solución no sea viable en todos los tramos de Ses Planes.
Las cañas son, según los técnicos, uno de los principales problemas. Su densidad y capacidad para acumularse en pasos estrechos hacen que puedan obstaculizar rápidamente el agua. También árboles como los olmos pueden representar un riesgo cuando se encuentran en lugares donde podrían contribuir a formar un tapón. Otras especies de menor porte, en cambio, no generan el mismo peligro para el desagüe.
Los trabajos en Sant Llorenç comenzaron hace unas cuatro semanas y está previsto que continúen durante agosto. Después, los equipos se desplazarán a otros puntos del Llevant, entre ellos Manacor. Paralelamente también se interviene en la zona urbana de Son Carrió, otro punto especialmente sensible por la presencia de población y por el riesgo de que una acumulación de vegetación pueda incrementar los efectos de una crecida.
La prevención se extiende estos días en otros puntos de Mallorca. En Puigpunyent, Can Faveta, tributario de sa Riera, es otro ejemplo de un cauce que llevaba años sin recibir una intervención de esta magnitud. Según los técnicos, hacía aproximadamente quince años que no se actuaba en la zona. Los trabajos en Can Faveta contemplan el desbroce manual de 2.020 metros de cauce. Como sucede en Sant Llorenç, los restos vegetales se retiran del cauce y se apilan en las fincas colindantes para eliminarlos posteriormente durante el periodo autorizado de quemas.
El trabajo manual tiene además un condicionante añadido en pleno agosto. Las altas temperaturas dificultan las tareas de las brigadas que trabajan a pie dentro de los torrentes, aunque la maquinaria permite mantener parte de la actividad en los meses más calurosos. La finalidad vuelve a ser la misma: conservar la capacidad hidráulica de los cauces y facilitar que, cuando se produzcan lluvias intensas, el agua encuentre el menor número posible de obstáculos.
En Sant Joan, se trabaja en el torrent de Son Vent, con una longitud prevista de actuación de 5.900 metros. La situación es distinta a la de Sant Llorenç. No se trata de un cauce que atraviese una zona urbana especialmente expuesta, pero llevaba muchos años sin limpiarse y sus problemas repercutían directamente en las fincas agrícolas de su entorno. «El agua corría por las fincas y los propietarios nos avisaban de que se llevaba la tierra», explica Morell. La limpieza busca recuperar el recorrido del agua por el propio cauce y reducir esos daños sobre los terrenos colindantes. También aquí la vegetación retirada permanece temporalmente en las fincas para su posterior eliminación. Cuando las condiciones y los accesos lo permiten, se utilizan trituradoras que reducen considerablemente el volumen de los restos y facilitan su retirada, un sistema que ya se ha empleado en otros municipios como Sóller.
A Sant Llorenç, Son Carrió, Puigpunyent y Sant Joan hay que sumar las intervenciones en el torrente de Pina y el de Alaró y Costitx. El mantenimiento, no obstante, no se limita al verano: las intervenciones en la red de torrentes se desarrollan durante todo el año.
Más presupuesto
El refuerzo de los trabajos coincide con la entrada en vigor de los nuevos contratos de conservación, adecuación y mantenimiento de los cauces de Mallorca para el periodo 2026-2029. La inversión asciende a 12,67 millones de euros, frente a los 5,1 millones de los contratos anteriores. Son 7,57 millones más y supone multiplicar por 2,5 los recursos disponibles para prevención, conservación y respuesta ante emergencias. «Con más dotación económica, más actuaciones puedes hacer», resume Morell. El objetivo es incrementar el número de puntos en los que se interviene y adelantarse a los problemas, sobre todo en aquellos lugares donde la vegetación podría reducir la capacidad del torrente durante una avenida. Está previsto, además, reforzar a partir de septiembre la dotación de personal y maquinaria.
El Govern complementa este programa con una línea de ayudas de 300.000 euros dirigida a agricultores y ganaderos para realizar trabajos en los torrentes que atraviesan o limitan con sus explotaciones. Las ayudas permiten financiar actuaciones como desbroces, retirada de residuos, eliminación de especies invasoras, revegetación o reconstrucción de márgenes.
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