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Reflejo laboral, climático y agrícola

Arranca la campaña de la algarroba en Mallorca

Arranca la campaña de la algarroba en Mallorca / R.F.

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

Con varios años acumulados ya como cultivo útil de propiedades crecientes, la algarroba no pierde protagonismo. Es más, a los recursos que se le van conociendo y sumando, cabe añadir otro muy singular. Es lo que podríamos denominar el efecto espejo, porque la algarroba, hoy en Mallorca, ha acabado convirtiéndose en un reflejo laboral, climático y de la situación agrícola en general.

Superado el boom de los precios a dos euros el kilo y el descenso del año pasado, en la presente campaña la valoración se regenera para situarse en los 50 céntimos, lo cual significa que sí, se puede recoger, pero ya no es el polo de atracción que invitaba a propios y extraños a replegarse bajo el algarrobo. Ahora faltan manos, lo cual no resulta extraño porque, si en el mercado laboral en general resulta dificultoso consolidar asalariados, un trabajo temporal bajo temperaturas altas queda postergado como el último de los atractivos para proveerse el sustento o una paga extra que siempre cae bien. Es lo que ocurría antes, jóvenes y adolescentes estudiantes atendían el reclamo para comercializar las algarrobas de la finca familiar. Ahora ya no.

Con el clima también hemos topado. La vendimia no es la única tarea agrícola que se ha visto obligada a avanzar el calendario propio. La uva y la algarroba se ponen a la par a la hora de adelantar su maduración, forzadas por el termómetro. Este año los algarrobos ofrecen un fruto más delgado y propenso a caerse muy pronto del árbol. El sol los castiga. Por tanto, nada de esperar a septiembre para la recogida. Es una costumbre aniquilada por el calor. Esta temporada las cooperativas y comercializadoras agrarias han comenzado a recibir sacas de algarrobas ya el 10 de agosto.

Así está la algarroba en este caluroso 2026 y así está el campo mallorquín en general, preso de unas temperaturas disparadas al alza. A los agricultores no les queda más remedio que vigilar y reaccionar a tiempo. Estamos en época cambiante desde casi todos los ángulos que afectan al clima, a los movimientos del mercado y, por analogía, al modo de trabajar en el campo.

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