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Obituario

Fallece Rafel Muntaner ‘Coca’, el alcalde de la Transición y hombre polifacètico

Ocupó la alcaldía entre 1975 y 1979, fue promotor del rascacielos de la plaza de Sa Bassa, gerente del Cine Goya, presidente del club de baloncesto o responsable de TV Manacor en los 90

Rafel Muntaner ‘Coca’.

Rafel Muntaner ‘Coca’. / Sebastià Sansó

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Sebastià Sansó

Sebastià Sansó

Manacor

Hablar de Rafel Muntaner Morey, ‘Coca’ (Manacor, 1936-2026), es hacerlo de casi un siglo a través de la vida manacorina. Alcalde de la transición, impresor, cinéfilo, presidente de TV Manacor, hombre vinculado al Perlas Manacor —tanto a la sección de baloncesto como a la de pesca submarina—, promotor del rascacielos de la plaza de Sa Bassa, gerente del cine Goya durante una década… El político de la berruga entre las cejas (hasta que se la quitó) fue un hombre poliédrico, impulsivo y activo hasta los últimos años.

Rafel Muntaner —quien vivía junto a Sa Bassa, en el primer edificio de toda la ciudad que tuvo ascensor— nació en la calle dels Tonadors (hoy Soledat), el año en que comenzó la Guerra Civil. Pasaba los inviernos en la ciudad y los veranos en la calle de la Mar de Portocristo. Comenzó la escuela con las Hermanas de la Caridad y permaneció allí hasta los 10 años. Después ingresó en la Academia Centro de Estudios Mercantiles de Can Llarg, en la plaza del Rector Rubí, hasta que, dos años más tarde, aprobó el ingreso en la Escuela de Comercio de Palma.

Rafel Muntaner ‘Coca’.

Rafel Muntaner ‘Coca’. / Sebastià Sansó

El rascacielos de Sa Bassa

Su padre, Antoni —cofundador, jugador y directivo del CE Manacor de fútbol—, heredó la Droguería-Ferretería Muntaner, posteriormente Almacenes Muntaner, que después Rafel continuó regentando junto con su hermano Llorenç hasta la desaparición del establecimiento. Fue allí donde los hermanos Muntaner, siguiendo las tendencias de construcción de edificios cada vez más altos que se habían desatado en Manacor desde 1965, decidieron tirar adelante la construcción del gran rascacielos, uno de once plantas y un ático, a principios de los años setenta, donde estaba el negocio familiar, en Sa Bassa.

Fue una construcción con dificultades desde el inicio y no salió como esperaban. «Si lo hubiéramos sabido, no lo habríamos hecho», respondían hace unos meses los dos hermanos, Rafel y Llorenç para un reportaje. El edificio que había antes, de carácter tradicional, estaba distribuido en una planta baja y dos alturas. A la izquierda, mirando desde Sa Bassa, a nivel de la calle, se encontraba el horno de Can Coca, que tiempo atrás había sido familiar, pero que en aquellos momentos ya no lo era; tenía la entrada por la calle Peral y un horno de leña en el sótano. En la calle Alexandre Rosselló estaban las oficinas de Gesa. Y, en medio, la tienda de Almacenes Muntaner, que atravesaba de una calle a otra.

«La planta baja era de mi padre, Toni, mientras que las dos plantas superiores, que eran una fonda, pertenecían a mi tía Catalina», explicaba Rafel Muntaner. «La mayoría de los pisos salieron a la venta por 600.000 pesetas, solo la estructura. También ofrecimos la posibilidad de comprarlos completamente terminados, claro, pero por 300.000 pesetas más», respondía su hermano Llorenç (Manacor, 1940).

La política

Después, y paralelamente a la puesta en funcionamiento de la imprenta-papelería familiar, Muntaner concentró muchos de sus esfuerzos en el ámbito político. Fue todo un histórico de la política local. En 1970 ya formó parte del consistorio, del que fue alcalde entre 1975 y 1979. Asimismo, entre 1979 y 1987 fue concejal de Manacorins Autònoms y de Unió Mallorquina entre 1983 y 1987. Después se afilió al Partido Popular de Manacor, donde lideró la corriente ‘muntanerista’, con mucha influencia dentro de la familia popular durante años.

El Cine Goya

Desde septiembre de 1989 y durante un periodo inicial de diez años, que después se prorrogó algo más hasta noviembre de 2000 cuando cerró definitivamente, gestionó el Cine Goya, que por aquel entonces era una de las mejores salas de proyección cinematográfica de las islas. Alquiló el edificio a sus propietarios, Bernat Fons Estelrich y Gabriel Llabrés.

«Todo empezó con cinco amigos movidos más por el sentimiento de preservar el Cine Goya que por motivos económicos, la verdad. Todo comenzó en una tertulia después de una comida en el restaurante Latitud 38 de Portocristo. Hablábamos de cine y de los proyectos para la temporada siguiente con Bernat Fons. En un momento de la conversación dijo que ya estaba cansado, que no se ganaba ni un duro y que la distribuidora no le daba ninguna facilidad ni apoyo; además, le exigía que tuviera que comprar las películas por lotes», recordaba ‘Coca’.

«Por ese motivo tenía casi decidido hacer temporadas más reducidas, de solo cinco meses. Le dije que no podía dejar Manacor sin cine durante tanto tiempo y le hice una propuesta de alquiler, medio en broma y medio en serio”, explicaba.

«Pasados unos días me llamó para preguntarme si todavía estaba interesado. Así que comenzaron a sucederse las entrevistas para concretar las condiciones y los futuros socios, que finalmente fuimos Gabriel Galmés Arcenillas, Miquel Quetglas Juan, Miquel Perelló Nebot, Miquel Sabiol Burgués y yo mismo. Así nació la empresa Cinemas Manacor S. A. y comenzó la nueva etapa».

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