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Lletra menuda

El riesgo de enfrentamiento y ruptura

Sóller se moviliza contra la masificación turística

Sóller se moviliza contra la masificación turística / Manu Mielniezuk

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

El Ayuntamiento de Sóller se ha puesto serio. Toma conciencia de su imprescindible condición de árbitro con un escaso margen de maniobra. Sabe que nada será igual después de la manifestación del sábado. Ha entendido el mensaje e incluso puede asumir bastantes de las reivindicaciones que desfilaron por la calle porque es evidente que el Sóller sin límites, ya sobrepasado en cuanto a capacidad de equilibrio entre residentes y visitantes, no tiene futuro.

Pero la problemática de la saturación turística tiene distintas dimensiones y a partir de ellas vienen los riesgos. La manifestación fue contundente y diversa a la vez, pero no unitaria en el sentido de los objetivos y costes que comporta el decrecimiento turístico. Incluso entre quienes abogan por él existe inquietud en relación a la hoja de ruta a seguir. También hay quien insiste en no mirar más allá del genérico «aquí vivimos todos del turismo». Los mensajes que pululan por las redes sociales reprochando que Sóller es todo un pueblo unitario el día del Firó pero no lo fue tanto en la manifestación, indican que algo frágil se está incubando.

Ahí es cuando ha entrado en escena el Ayuntamiento y su concejala de Turismo, Llum Castañer, asume el cansancio colectivo, comparte el grueso de la manifestación sollerica y se ve obligada hacer un llamamiento a «escuchar, actuar y buscar soluciones». Aquí radica también el enclave más delicado y crítico porque comporta el tránsito, todavía no resuelto, entre el pronunciamiento teórico y la ejecución práctica de las intenciones expresadas. De no solventarse, quedará estancado como punto de mayor conflicto.

Més per Mallorca ya ha ido más lejos con propuestas que trascienden el ámbito de la Vall. Elvira Arbona y Lluís Apesteguia han cuantificado el número de plazas de alquiler vacacional que conviene extinguir, reclaman límites a la entrada de coches y restricciones a la adquisición de viviendas a no residentes y empresas. Muy complejo pero necesario. Es lo que se proclama en las manifestaciones al tiempo que los intereses en sentido contrario no bajan su presión.

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