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Recursos hídricos

Hasta 8.000 litros de agua en solo 12 horas: Esporles alerta de los grandes consumos en ses Rotgetes

El alcalde Josep Ferrà asegura que alrededor de un 20% de los vecinos de la urbanización registra consumos excesivos y defiende las restricciones para garantizar que el agua llegue también a las viviendas situadas en las zonas más altas

Vista de la urbanización de ses Rotgetes de Esporles.

Vista de la urbanización de ses Rotgetes de Esporles. / MANU MIELNIEZUK

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Rosa Ferriol

Rosa Ferriol

Esporles

En verano, el suministro de agua vuelve a convertirse en motivo de controversia entre vecinos y responsables municipales. Un grupo de residentes de la urbanización de ses Rotgetes, en Esporles, denunció este viernes las continuas fugas de agua que se están registrando este verano y que atribuyen al mal estado de la red hídrica municipal. Los afectados reclamaron además que se agilice la construcción del segundo pozo, una infraestructura pendiente desde hace tres años y que consideran necesaria para mejorar el abastecimiento de la zona. El alcalde de Esporles, Josep Ferrà, responde a estas críticas poniendo el foco no solo en las infraestructuras, sino también en los elevados consumos de una parte de los residentes. Y lanza una advertencia clara: el Ayuntamiento no permitirá consumos abusivos ni siquiera cuando entre en funcionamiento el nuevo pozo proyectado para la zona. Los contadores digitales instalados en la red han permitido detectar consumos que alcanzan los 8.000 litros en apenas doce horas. «Aunque tengamos un pozo nuevo, no toleraré estos consumos de agua», afirma Ferrà, que sostiene que estos grandes consumidores se cargan el trabajo bien del resto de vecinos de Ses Rotgetes.

El Ayuntamiento ha registrado también casos de 6.900 y 5.000 litros consumidos en doce horas, unas cifras desproporcionadas en un contexto en el que el agua es un recurso limitado y el consumo excesivo de unas pocas viviendas puede dejar sin suministro a otros vecinos de la urbanización. El alcalde sostiene que el problema afecta especialmente a la configuración de la propia urbanización, construida sobre una pendiente. Cuando una vivienda situada en la parte baja realiza un consumo muy elevado, explica, puede provocar que las casas de las cotas superiores se queden sin suministro.

Los datos recabados por el Ayuntamiento apuntan a que aproximadamente un 20 % de los usuarios de la urbanización realiza consumos excesivos, mientras que la mayoría de residentes mantiene un comportamiento responsable. Entre los casos detectados, el alcalde relata que un vecino reconoció haber aprovechado la disponibilidad de agua para llenar su aljibe, mientras que en otro chalet se descubrió que los aspersores automáticos permanecían funcionando sin que hubiera nadie en la vivienda. Todo ello, subraya, mientras otros residentes de las zonas altas se quedaban sin agua.

Esta situación está generando también malestar entre los propios vecinos. Según el alcalde, algunos residentes que sí cumplen con las limitaciones han llegado a plantear al Ayuntamiento que mantenga límites de consumo durante todo el año para evitar situaciones que califican de desproporcionadas.

Consumo medio

Ferrà asegura que el consumo medio registrado en ses Rotgetes llega a triplicar el del conjunto de Esporles. El Ayuntamiento ha establecido actualmente una limitación de 340 litros diarios por vivienda, tomando como referencia una ocupación media de 2,5 personas. En los domicilios con más residentes, la cantidad se incrementa proporcionalmente. Esta cifra equivale a la media de consumo en Baleares. Por ello, el alcalde considera que difícilmente puede hablarse de una restricción severa, recordando que otros municipios, en situaciones de sequía, han llegado a establecer límites mucho más estrictos de incluso 70 litros diarios.

Ferrà destaca que desde hace unos cuatro meses mantiene reuniones semanales con los presidentes de las asociaciones de vecinos de las urbanizaciones de ses Rotgetes y Jardín de Flores. El alcalde afirma que las medidas adoptadas se han consensuado con las entidades vecinales. El objetivo, insiste, es garantizar un reparto equitativo: que todos los residentes puedan disponer de agua y que los consumos extraordinarios de unos pocos no perjudiquen al resto. «Es una guerra de quienes no aceptan que haya un límite en el consumo de agua», sentencia el alcalde tras las críticas expresadas por una parte de los vecinos.

Fugas

La polémica se produce después de que este viernes un grupo de vecinos de ses Rotgetes volviera a denunciar las continuas fugas registradas durante el verano, que atribuyen al mal estado de la red hídrica municipal. Ferrà reconoce que se producen averías, pero señala que los propios cortes y restablecimientos del suministro pueden provocar nuevas roturas en las tuberías. A ello se suma el incremento del consumo durante los meses de verano y la mayor presión que debe soportar la red. El alcalde asegura que la brigada municipal trabaja de forma constante para reparar las incidencias y recuerda que la red de abastecimiento se está renovando progresivamente.

El problema se agravó en 2023, cuando se hundió uno de los pozos que abastecía la zona. Tras descartar una nueva perforación cerca del pozo antiguo por problemas del terreno, el Ayuntamiento proyectó otro pozo en una parcela municipal, lo que obligó a redactar un nuevo proyecto y reiniciar los trámites administrativos. La autorización para realizar la perforación está próxima a concederse, aunque el alcalde insiste en que el nuevo pozo no permitirá consumir agua sin límites. «Aunque tengamos un pozo nuevo, no toleraré consumos de 8.000 litros en doce horas», insiste.

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