Macià Puiggròs, autor del cartel de la Mucada: «El Much y la Muca representan a Sineu de una manera descarada»
El fotógrafo, conocido profesionalmente como Massay, asegura que «Sineu necesitaba un referente al que idolatrar» alejado de la tradición religiosa

Macià Puiggròs (Sineu, 1975) posa para esta entrevista en el Bar Ca'n Castell. / Cati Ginard

El fotógrafo Macià Puiggròs, conocido profesionalmente como Massay, vuelve a firmar el cartel de la Mucada, una fiesta que conoce desde sus orígenes como uno de sus fundadores. En esta edición, el fotógrafo combina la saturación turística con el eclipse del 12 de agosto para construir una imagen poética, reivindicativa y cargada de pequeños guiños. En esta entrevista, Puiggròs repasa la evolución de una celebración que ha pasado de reunir a unas decenas de personas hace 23 años a convertirse en una cita multitudinaria e indispensable del calendario festivo del verano mallorquín. Macià Puiggròs también reivindica el Much y la Muca como símbolos de alegría, identidad y devoción por Sineu.

El cartel de la XXIII Mucada. / Massay
La saturación turística y el eclipse han eclipsado —nunca mejor dicho— el cartel de la XXIII Mucada…
Nunca sé muy bien cómo explicarlo. Son flashes que me vienen. Movido por la actualidad y por mi manera de ser y de pensar, van surgiendo estas cosas. Pensaba en la saturación turística y en que el fenómeno del año es el eclipse del 12 de agosto, y quería combinar ambas cosas.
"El Much es, ante todo, alegría"
«Posem llum a la foscor», podemos leer en el cartel. ¿Es el Much un buen ingrediente para aportar luz?
¡Yo creo que sí! El Much es, ante todo, alegría. Cuando me preguntan qué representa esta celebración, eso es lo primero que destaco. Es verdad que por la tarde todo se vuelve más oscuro, pero por la mañana ves las caras y la actitud de la gente, y cómo todo el mundo se saluda. Es un día muy bonito. Sobre todo, es alegría, y creo que el color rosa también influye mucho.
«Es des Much, mos copien»… La rivalidad con El Cosso de Felanitx es de lo más sana, ¿no?
Creo que sí. Guardo una foto de un cartel que hicieron los de El Cosso y cada año procuro incluirla en la Mucada. Es una manera de decirles que nosotros venimos detrás, porque fueron ellos quienes empezaron con este tipo de fiestas.
El Much es sinónimo de fiesta, pero también de reivindicación…
Ese componente reivindicativo debe estar presente. Está en nuestras manos y no reivindicamos nada que no sea nuestro, algo que considero positivo. Los últimos carteles de la Mucada han seguido la línea de denunciar la saturación turística. Si diseño estos carteles y me vienen estas ideas es porque se trata de una realidad, aunque no haría falta que fuera tan excesiva. El hecho de que en el cartel aparezca la gente tan apiñada busca transmitir esa sensación de agobio. El año pasado lo hice con la gentrificación y las marcas, mientras que este año ha sido más poético debido al eclipse. También aparecen mis pequeños detalles. El Much y la Muca cogidos de la mano remiten a la escena final de El club de la lucha, en la que los protagonistas contemplan juntos cómo el mundo se desmorona.
¿Siempre hace el cartel de la Mucada?
Me siento muy afortunado porque me dejan hacerlo y nunca me han dicho que no. Llevo muchísimos años haciendo el cartel; ya ni recuerdo desde cuándo. El primero que hicimos imitaba el cartel oficial de las fiestas de Sant Joan de Ciutadella. En la Mucada siempre copiamos cosas [risas]. Aquel primer cartel seguía la línea satírica de la Mucada y copiaba el de Ciutadella. Después, de una manera muy natural, la Muchal Foundation esperaba que hiciera algo y yo ya les digo: «Tengo el cartel listo».
Claro, es que es uno de los fundadores de la fiesta…
Sí, estoy desde el principio. Formé parte de la organización de la Mucada durante muchos años, pero ahora ya tengo una edad y considero que deben ser los jóvenes quienes decidan qué modelo de fiesta quieren.
Ha visto nacer el Much. ¿Qué análisis hace de la evolución de la fiesta?
Para quienes estábamos al principio ha sido muy divertido. Durante todo el proceso hemos disfrutado mucho viendo crecer el Much. Al principio nos alegraba mucho que la fiesta creciera, hasta que llegó un momento en que dijimos: «Uep, i ara què?». Nos dimos cuenta de que se nos había ido de las manos. Aun así, creo que todos los que empezamos estaremos de acuerdo en que ha sido un proceso muy bonito: ver cómo la fiesta ha pasado de reunir a 30 o 40 personas a lo que tenemos ahora. Es apabullante. Cuando sales al balcón durante el pregón y ves a tanta gente, piensas “hace 23 años solo éramos 30 personas”. Es un honor. Otra cosa que me gusta mucho de este proceso es ver cómo hay jóvenes que han nacido con la Mucada y ahora son el Much y la Muca. La han visto durante toda su vida. Aunque se considere una neofiesta, ellos no la ven así, porque han crecido viendo el Much.
¿Cómo vive la Mucada?
Es todo sentimiento, incluso devoción por Sineu. El Much y la Muca representan al pueblo de una manera descarada. La devoción que les tenemos no es fruto de la casualidad: Sineu necesitaba un referente al que idolatrar que se alejara de lo tradicional y de la Iglesia. Creo que ha funcionado muy bien y que todos los pasos que hemos dado han sido acertados. Por ejemplo, antes solo se podía ser Much o Muca por aptitudes físicas. Se organizaban unos juegos y los ganadores ocupaban esas figuras, pero eso limitaba las posibilidades. Si no tenías habilidades físicas, no podías representar ese papel. La introducción de las elecciones «muquicipales» para escoger al Much y a la Muca ha hecho que la gente valore más estas figuras, porque ahora todo el mundo puede serlo. Si haces una campaña chula, puedes ganar.
¿Cómo se presenta edición de este año?
Masificada.
¿Qué deseo mucal pediría?
Sobre todo, respeto: que la gente respete la fiesta. El Much y la Muca son los protagonistas.
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