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Las formas de denuncia y contestación

Los jóvenes han colocado pancartas reivindicativas.

Los jóvenes han colocado pancartas reivindicativas. / DM

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

De la gran manifestación a la pequeña acción sorpresa puntual. Sea con porras no neutralizadas por las autoridades o sin ellas, la contestación y denuncia de la saturación y lo que se consideran abusos de la sobreexplotación turística, parecen haber emprendido en Mallorca un camino de largo recorrido y no retorno. La «invasión» a bordo de flotadores de sa Cova de sa Grava, en Illetes, no es más que la última expresión inocua de esta realidad. Otro dato elocuente: a la vista de las rápidas reacciones en redes sociales, estas acciones cuentan ya con un creciente grado de simpatía popular. Es otra expresión de hartazgo. Menos mal que la Policía Local de Calvià se limitó a practicar un ejercicio de observación que puede serle de gran utilidad para afinar la vista en otros asuntos de su competencia.

La acción «invasora» de empuje juvenil ha servido para poner el foco sobre la situación del hotel de Mar Gran Melià a quien los ocupantes de ayer atribuyen el uso privado de un espacio de dominio público. El grupo empresarial afectado ha declinado hacer valoraciones de lo ocurrido, pero hablará, si no lo ha hecho ya, no lo duden. Lo hará en otras esferas y la respuesta llegará por otras vías.

Menys turisme, més vida, Arran Mallorca y la Coordinadora Anticapitalista de Manacor son algunos de los colectivos que aparecen en la órbita de lo ocurrido ayer en Illetes. Los portavoces de los jóvenes activistas avanzan que seguirán «señalando, impugnando y liberando territorio». La Guardia Civil tiene nuevos incentivos para insistir en sus extensos atestados.

Cabe esperar que salten nuevas acciones sorpresa. Se han actualizado las formas de denuncia que se iniciaron con la piscina de Pedro J. Ramírez en Costa dels Pins. En consecuencia, la cosa va para largo. Todavía queda mucho recorrido para alcanzar un decrecimiento turístico mínimamente práctico y, más en concreto, para que una parte significativa del litoral apropiado para la explotación turística privada se reconcilie con el disfrute y unos públicos.

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