Lletra menuda
Francisca Porquer no puede ser Ana Obregón

Jordi Sánchez
En todo caso hubiera sido un complemento, un anexo. Més y Endevant necesitaban hacer algo en relación a la irrupción de Francisca Porquer interrumpiendo en bikini a Sebastià Alzamora, el pasado 5 de julio, cuando leía el manifiesto en defensa de es Trenc, no fuera cosa que el silencio de la oposición municipal cayera en la malinterpretación. Pero hay excentricidades y descaros institucionales que se reprueban por si solos, de ahí la irrelevancia de una moción que, por supuesto, estaba destinada al fracaso.
El cargo de alcaldesa de Campos es incompatible con el de vedette censora de la libertad de expresión y manifestación. Es Trenc tampoco es Costa dels Pins o ahora la Platja de Palma. En consecuencia, a Francisca Porquer no le corresponde emular a Ana Obregón en sus posados playeros. Hay demasiadas diferencias entre ellas.
Ni siquiera el «ruido electoralista» que chirría a Carmen Marin amortigua el estruendo de su alcaldesa sobre pedestal de algas en posición provocadora de unas descalificaciones personales que, todo sea dicho, nunca debían haberse producido. Este, sin embargo, es amparo insuficiente para arropar a una alcaldesa capaz de irrumpir escasa de prendas ante propios y extraños y no solo en términos telares. Por eso el PP ha sido el primero en sonrojarse y ahora se molesta cuando la oposición rescata el desafortunado episodio. Ya dijo Marga Prohens que ella tenía otro estilo.
Porquer sostiene que volvería a hacerlo pero se ausentó del pleno de reprobación. Otro retrato inequívoco del personaje. «Es Trenc no se toca» proclaman los manifestantes y confirma el PP desde la incredulidad de los destinatarios de su mensaje. Tampoco conviene trastocar el sentido institucional y en cambio sí desterrar la provocación del ejercicio del cargo púbico. Siempre se ha dicho que es vital el saber estar, mucho más cuando se tiene la responsabilidad y el escaparate de la alcaldía. Francisca Porquer no lo sabía, por eso el revuelo de su actuación no amaina y todavía provoca más silbidos que aplausos.

Xisca Porquer en la protesta de es Trenc / EP
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