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Testimonio

Mónica, la argentina de 75 años que lleva días viviendo en una plaza de Alcúdia, sigue pendiente de encontrar un alojamiento provisional

La mujer ha recibido muestras de apoyo y de solidaridad después de que este diario publicase su historia, sin que a día de hoy haya fructificado ninguna ayuda

Mónica Comaschi, en un acto promocional de su libro sobre el homicidio de su hijo

Mónica Comaschi, en un acto promocional de su libro sobre el homicidio de su hijo / DM

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Iñaki Moure

Iñaki Moure

Mónica Comaschi, la ciudadana argentina de 75 años que lleva días viviendo en un banco de una plaza de Alcúdia, sigue a la espera de encontrar un alojamiento provisional, después de que no haya fructificado uno de los ofrecimientos que tenía en la isla. Comaschi explica que está pendiente también de conseguir apoyo económico para adelantar el billete de vuelta a su país, previsto en principio para el próximo 19 de agosto.

En declaraciones a este diario, esta mujer se muestra sorprendida por la repercusión que ha tenido su historia, publicada por este diario. Ciudadanos particulares, alguna entidad benéfica, el Consulado argentino en Palma y medios de comunicación se han puesto en contacto con ella. Comaschi explica que las propuestas más concretas por parte de particulares le han llegado de gente que vive en la península.

Comaschi expresa su intención de intentar adelantar la fecha de su regreso a Argentina. Si no lo ha podido hacer hasta ahora, dice, ha sido por la falta de medios económicos para cambiar el billete de avión.

Como ya informó este diario, la mujer llegó a Mallorca el pasado 28 de junio, con la intención de pasar unas semanas en casa de una amiga. Su plan era regresar a Argentina el 19 de agosto, desde Madrid, donde aprovecharía para presentar su libro ‘El silencio después del jaque’, en el que narra la historia del homicidio de su hijo, hace 35 años, que le llevó a embarcarse en una intensa lucha judicial para lograr sacar los hechos a la luz y castigar a los responsables.

Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Ese caso tuvo gran repercusión en su momento en Argentina. Su hijo se llamaba Saúl Canessa y había sido campeón argentino de ajedrez. En 1989, la Policía de Buenos Aires lo detuvo. Poco tiempo después, apareció muerto, en un contexto en que eran frecuentes los abusos de las fuerzas de seguridad. El caso llegó incluso hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por considerarse como un delito de lesa humanidad.

Poco tiempo después de recalar en Mallorca, Comaschi decidió abandonar la casa de su amiga al haber problemas entre ellas. Ella dice que sufrió presión psicológica y violencia verbal. Le aconsejaron no volver a ese domicilio y, desde entonces (unas tres semanas, según explica), empezó a pernoctar en una plaza de Alcúdia.

Ella explica que no se podía permitir un alojamiento en Mallorca en plena temporada turística, ni un hotel ni un Airbnb. Fue remitida a un centro de acogida en Palma, donde le dijeron que aquel era un recurso asistencial para gente en situación marginal y de drogodependencias, lo que no respondía a su perfil. Cuando le preguntaban por qué no echaba mano de alguna ayuda familiar en su país, Comaschi explicaba que, si no lo hacía, era porque no podía tener ese apoyo.

Esta mujer de 75 años ha explicado durante los últimos días en conversaciones con este diario las dificultades de moverse en un entorno geográfico, social y administrativo totalmente diferente al que está acostumbrada en su localidad de residencia, Necochea. En ningún caso ha dicho que quiera quedarse indefinidamente en Mallorca. Su plan es volver a su país, cuanto antes, dice.

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