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Políticas de riesgo sanitario

Acumulación de basuras en las calles se suceden en los últimos días

Acumulación de basuras en las calles se suceden en los últimos días / DM

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llorenç riera

La política huele tan mal en Llucmajor que hasta es capaz de debilitar la consistencia de la salud pública de los residentes en el amplio término municipal y no solo por lo que afecta a los residuos sólidos urbanos. Los problemas de recogida de basuras, especialmente en las urbanizaciones, son de sobras conocidos. Las denuncias se acumulan, casi como las bolsas de deshechos, ante el Defensor del Pueblo y la Administración Autonómica.

Las altas temperaturas avivan el malestar y ahora la dirección general de Salud Pública vuelve a llamar al orden al Ayuntamiento para que en el plazo de diez días de cuenta de las acciones realizadas para dar respuesta adecuada a la producción de basuras del vecindario. No se ven los efectos del nuevo contrato adjudicado el pasado mes de junio, los hoteleros persisten en su malestar y desde el Govern se insiste en que esto es una competencia municipal y que no queda más que pedir cuentas a la alcaldesa.

Nada de colaboración. El déficit de gestión municipal no es defendible, pero para realizar bien la selección de despojos, de materia orgánica y política, es imprescindible introducir en un mismo vehículo de recogida la basura acumulada y los restos del estallido de relaciones en el seno del PP. Siempre con la presión de algunos hoteleros de por medio, al PP regional no le preocupa en especial la problemática de las basuras de Llucmajor. Se siente decepcionado y hasta traicionado, sin que la salubridad pública sea la principal causa, por una alcaldesa, Xisca Lascolas, a la que ya ha obligado a renunciar a la reelección. Ahora ha visto la posibilidad de darle la puntilla sobre un colchón de bolsas de desperdicios y no ha desaprovechado la ocasión.

El encarnizamiento impide la solución doméstica y todo va en perjuicio, primero de los intereses electorales de los conservadores, sea cual sea su candidato a la alcaldía, y después de los vecinos de Llucmajor que no se merecen el trato recibido por sus gestores municipales. No hay forma de hallar una justificación ante el deterioro enquistado de la recogida de basuras.

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