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Lletra menuda

Una ley no aplicada daña más que la inexistente

Joan Gaià, durante la entrevista concedida a este diario.

Joan Gaià, durante la entrevista concedida a este diario. / SEBASTIÀ SANSÓ

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

La impresión según la cual el sector hotelero dispone de una alta capacidad de influencia en las instituciones, no solo va calando en la sociedad mallorquina, sino que se va acreditando con unos hechos que, por supuesto, nunca serán reconocidos como instrumento a favor de la industria turística. Pero los comportamientos y hasta la inacción, muchas veces resultan más elocuentes que las declaraciones verbales, cosa que, por fortuna, es de aniquilación prácticamente imposible.

Le sobra razón al secretario de Unió de Pagesos, Joan Gaià, cuando proclama que si los hoteleros o el sector del taxi hubieran bajado la facturación en un 30%, como ha ocurrido desde enero con las ventas del sector primario, el Consell ya se hubiera afanado en buscar amparo y procurar apoyo económico. Sin embargo, con la agricultura vuelve a ocurrir lo de casi siempre. Se hacen normas para su hipotético beneficio, pero después apenas se aplican, si es que llega a hacerse, lo cual acaba siendo peor que la inexistencia de la disposición protectora porque desemboca en un callejón de abandono y engaño. Hay una evidente contradicción en las palabras del conseller insular de Turismo, Guillem Ginard, cuando reconoce que no se ha aplicado ninguna sanción a los hoteleros por incumplir la obligación de consumir el 3% de producto local y al mismo tiempo asegurar que se están realizando más inspecciones que nunca. De ser así, queda claro que resultan del todo inoperantes porque la ausencia de frutas, verduras o carnes de la tierra en los hoteles mallorquinas es más que patente. De estar presente, se queda en el mostrador de lo anecdótico o testimonial. Unió de Pagesos ha puesto la etiqueta de falta de voluntad «para hacer frente» a los hoteleros, a la situación que padece el sector que representa.

¿Se puede ofrecer al turista algo mejor que el sabor y la calidad del producto de la tierra que visita? Claramente no, porque es exclusivo. Pero a los hoteleros les acomoda más llenar el economato de lo foráneo industrializado que rinde de forma más rápida. Así estamos y así, o peor, permaneceremos.

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