Urbanismo
Duelo por cada palmo de tierra en Cala Llamp: un vecino frena la ampliación registral de una finca al alegar que invade la suya
Una sociedad inmobiliaria intentó ampliar en el Registro la superficie de una finca de su propiedad, pero la oposición de un dueño colindante lo impidió
La disputa por 157 metros cuadrados ilustra hasta qué punto cada metro cuadrado cuenta en una de las áreas más cotizadas de Andratx y, por extensión, de Mallorca

Una vista general de Cala Llamp, en el municipio de Andratx / DM
En Mallorca, la isla del tesoro (urbanístico), cada metro cuadrado cuenta. En un territorio limitado y cada vez más cotizado, lo saben desde los pequeños propietarios hasta los grandes inversores. Una valla colocada unos centímetros más allá, un ‘marge’ que marca una frontera discutida, un hito antiguo cuya posición se interpreta de forma distinta… La lucha palmo a palmo por la superficie no siempre se libra sobre el terreno: muchas veces acaba en los pasillos del Registro, en los expedientes administrativos o en los tribunales.
Éste es el caso de un episodio ocurrido este año en la exclusiva urbanización de Cala Llamp, en Andratx, al lado del Port. Un ejemplo de la ‘balearización’, entendido como fenómeno desarrollista que transformó para siempre la costa mallorquina al ritmo que marcaba el crecimiento turistico. Aquí, los edificios residenciales y los chalés tapizan el litoral, configurando uno de los puntos más exclusivos de Mallorca desde el punto de vista inmobiliaria. Una línea continua de cemento donde ya quedan pocos huecos libres.
Una sociedad inmobiliaria intentó ampliar en el Registro la superficie inscrita de su finca, lo que significaría pasar de una superficie de 1.250 metros cuadrados a 1.407 metros cuadrados. Apenas 157 metros cuadrados, que, vistos de forma descontextualizada, podrían parecer insignificantes, pero no en un enclave como Cala Llamp, donde pisos de 110 metros cuadrados se están vendiendo por 1,6 millones de euros (15.000 euros el metro cuadrado), como se puede comprobar en el portal inmobiliario Idealista.
El registro de la Propiedad de Palma número 10 suspendió la inscripción propuesta por la sociedad Mallorca Talismán porque uno de los vecinos con los que linda la finca se opuso alegando que la nueva medición invadía su parcela y le reducía de forma injustificada la superficie. Para ello, aportó un plano técnico usado en una licencia de obras.
En una resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 8 de julio, donde se recogen todos estos hechos, la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública desestima el recurso de Mallorca Talismán y confirma la negativa del registrador.
La clave es que no se resuelve quién tiene razón sobre la franja discutida, sino que constata que hay una controversia real entre colindantes sobre el límite de ambas fincas. La resolución subraya que el aumento de cabida supera el 10 por ciento, que existe oposición documentada del vecino y que el procedimiento registral no sirve para dirimir un conflicto de linderos: eso tendría que resolverse, asegura, mediante acuerdo, conciliación registral o vía judicial. Esta resolución aún se puede recurrir en los tribunales, en el plazo de dos meses desde su notificación.
Conflicto en Calvià
La disputa de Cala Llamp no es un caso aislado en una isla donde los límites de la propiedad (entre particulares o frente a la administración) han generado conflictos recurrentes. Como informó este diario en 2023, el Ayuntamiento de Calvià rechazó un recurso interpuesto por dos propietarios de terrenos en Galilea (Puigpunyent) contra el expediente municipal que redefinía los límites entre ambos municipios. Como consecuencia de este cambio, estos dueños perdieron miles de metros cuadrados, en detrimento de la finca municipal de Galatzó, en es Capdellà, que amplió sus límites.
En aquel entonces, los servicios técnicos y jurídicos de Calvià desestimaron las alegaciones al entender que «no se aporta nueva documentación e información que tenga que ser objeto de nuevo estudio».
El Consistorio estableció que la delimitación de la finca Galatzó era con la Cova d’en Salvador (o Cova d’en Sebastià), la paret seca de piedra existente (que separa la parcela 236 de un particular y la finca Galatzó), el portón de piedra que conecta los dos municipios y fincas limítrofes, así como los denominados hitos 3 (sa Rota Nova) y 4 (Penyal desa Rota), identificados en un acta de 1954 del Instituto Geográfico y Catastral.
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