Protesta de los socorristas de Calvià: "Un contrato no puede permitir que la gente muera"
Unos 60 trabajadores han protagonizado una concentración ante el Ayuntamiento para denunciar la situación del servicio, mientras el consistorio defiende que cumple la normativa y los convoca a una reunión este martes

Unión de socorristas de Calvià

Los socorristas de Calvià han llevado sus quejas ante el Ayuntamiento de Calvià. A primera hora de la mañana, unas 60 personas se han concentrado en las puertas del consistorio entre banderas, bombos, silbatos, sombrillas y pancartas con los lemas “SOS” o “basta de precariedad en el socorrismo de Calvià". Con esta acción, el personal del servicio de vigilancia ha querido denunciar la situación que atraviesa el servicio. Tras la protesta, el alcalde Juan Antonio Amengual, ha atendido a los manifestantes y ha convocado una reunión para este martes a las 8 horas con el objetivo de abordar sus demandas. Los trabajadores reclaman cambios que, aseguran, dependen de la voluntad política del consistorio. Entre las principales denuncias del colectivo figura la cobertura del servicio. El secretario general de la Unión de socorristas de Calvià, Ariel Gauna, ha detallado que de las cerca de 30 playas del municipio únicamente 11 cuentan con vigilancia permanente, una cifra que considera insuficiente para garantizar la seguridad de los bañistas.
El Ayuntamiento, sin embargo, rechaza esta crítica y asegura que cumple "ampliamente" con la normativa y las recomendaciones de la Dirección General de Emergencias del Govern. Según explica el consistorio, las playas de Oratori, las tres de Palmanova, las tres de Peguera, Santa Ponça y Magaluf disponen de equipos de socorristas, mientras que en playas de menor tamaño y afluencia, como Illetes, Portals Nous, Cas Català y Cala Vinyes, los concesionarios cuentan con socorristas reactivos, una figura contemplada por la normativa autonómica.
Precisamente, la utilización del socorrista reactivo es uno de los aspectos más cuestionados por los trabajadores. Gauna sostiene que esta figura, incorporada por la Dirección General de Emergencias en 2017, "rompe con los pilares básicos del socorrismo: vigilar, prevenir y socorrer". Según explica, en muchos casos se trata de hamaqueros o camareros de playa a quienes se asignan funciones de socorrismo sin desempeñar labores de vigilancia preventiva. "El socorrista reactivo no vigila, no previene y cuando tiene que actuar muchas veces es tarde. Es una figura muy polémica y su utilización es imprudente", afirma el representante sindical, quien añade que esta modalidad se utiliza en Calvià durante los meses de marzo, abril y noviembre ya que ellos trabajan de mayo a octubre.
El consistorio, por el contrario, defiende que estos profesionales poseen la misma titulación que el resto de socorristas y que compatibilizan esas funciones con otras tareas, siempre conforme a los criterios fijados por la Dirección General de Emergencias.
Horario
El horario del servicio constituye otro de los puntos de discrepancia. Los socorristas reclaman que el horario ampliado hasta las 19.30 horas, que actualmente se aplica únicamente durante julio y agosto, se extienda también al mes de junio, ya que consideran que a partir de las 18 horas las playas continúan registrando una elevada afluencia de bañistas.
El Ayuntamiento responde que desde 2024 el servicio de vigilancia funciona entre mayo y octubre en horario de 10 a 18 horas y que durante julio y agosto se amplía una hora y media, hasta las 19.30 horas, una ampliación que en la playa Palmira, en Peguera, se mantiene hasta mediados de octubre.
Las infraestructuras también centran parte de las reclamaciones del colectivo. Los socorristas denuncian que varias torres de vigilancia presentan deficiencias y no cumplen la normativa de prevención de riesgos laborales, una situación que, según afirman, ya ha provocado lesiones por exposición solar entre algunos trabajadores.
Sin embargo, el Ayuntamiento rechaza estas acusaciones y asegura que todas las torres cumplen la normativa vigente. Además, recuerda que en 2024 se instalaron nuevas torres de vigilancia en las playas vigiladas y que en las playas de nueva concesión los adjudicatarios colocaron nuevos puestos de socorro donde antes no existían.
El consistorio destaca asimismo otras mejoras incorporadas durante el último año, como el refuerzo de la vigilancia marítima con dos motos acuáticas adicionales y más patrones, así como la adquisición de nuevo material para personas con movilidad reducida destinado tanto a las playas vigiladas como a las de bajo riesgo. Reconoce, no obstante, que este verano se produjo un retraso puntual en la instalación de algunos servicios adaptados en Magaluf y Santa Ponça debido a la falta temporal de concesionario, una situación que asegura ya ha quedado resuelta.
Los socorristas insisten en que las actuales condiciones se arrastran desde hace dos años y recuerdan que el contrato con la empresa adjudicataria, MareSave, todavía tiene dos años de vigencia. Aun así, consideran que la solución pasa por la implicación del Ayuntamiento. "Dependemos de la voluntad política pura y exclusivamente. Un contrato no puede permitir que la gente muera", sostiene Gauna, quien reconoce que en cualquier negociación también deberá participar la empresa concesionaria.
Por su parte, el Ayuntamiento recuerda que las reivindicaciones de carácter laboral deben dirigirse a la empresa adjudicataria y no a la administración. Asimismo, lamenta "el alarmismo que intentan generar los socorristas entre residentes y turistas" y defiende que las playas de Calvià "presentan la máxima seguridad", cumpliendo e incluso ampliando en algunos aspectos las directrices marcadas por la Dirección General de Emergencias.
Las dos partes volverán a verse este martes en la reunión convocada por el alcalde, en la que los representantes de los socorristas expondrán sus demandas con el objetivo de intentar desbloquear el conflicto.
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