Sa Pobla reconoce 45 años de cultura popular concediendo el Escudo de Oro a Marjal en Festa
La asociación recibirá la máxima distinción municipal durante las fiestas de Santa Margalida y Sant Jaume por su labor en la recuperación del baile, la música y la indumentaria tradicional mallorquina

Marjal en Festa ejecutando el Ball de l'Ofrena. / Joan Payeras
El Ayuntamiento de sa Pobla aprobó por unanimidad, en sesión plenaria, conceder el Escudo de Oro de la Villa a la asociación Marjal en Festa. La entrega de esta distinción tendrá lugar el 10 de julio en el marco del inicio de las fiestas de Santa Margalida y Sant Jaume. Según explica el consistorio, la decisión responde a que «durante más de 45 años, Marjal en Festa ha sido una pieza fundamental en la preservación, promoción y difusión de los bailes, la música, la indumentaria tradicional y la cultura popular mallorquina». Asimismo, el Ayuntamiento agradece la labor desarrollada por la entidad durante estas cuatro décadas y media «haciendo pueblo, transmitiendo tradiciones a nuevas generaciones y llenando plazas de música y cultura».
La historia de Marjal en Festa comenzó en 1980, cuando un grupo de jóvenes poblers y pobleres decidió constituir una escuela de baile. Por consejo del escritor y cronista oficial Alexandre Ballester, la nueva agrupación adoptó el nombre de Marjal en Festa, recuperando la denominación de un desaparecido grupo folclórico de la localidad que había existido durante la década de 1950.
La iniciativa llevaba tiempo gestándose. Sus impulsores se habían formado en las enseñanzas impartidas en el colegio Nuestra Señora de Vialfàs, en colaboración con el Grup de Cantadors de sa Pobla, bajo la dirección de Guillem Bernat, miembro de la agrupación Aires Sollerics. En el libreto editado por sus bodas de plata, los fundadores recordaban que sus inicios estuvieron marcados por la voluntad de investigar y recuperar los bailes tradicionales de sa Pobla. También constataban que muchas de estas danzas, olvidadas durante el franquismo, habían evolucionado con el tiempo hasta llegar a formas como boleros, jotas, mateixes, copeos o fandangos.

Marjal en Festa durante una actuación en la Plaça Major. / Joan Payeras
Durante estos 45 años, Marjal en Festa ha desarrollado una intensa actividad que ha ido mucho más allá de las tradicionales ballades. Su trabajo ha abarcado la investigación, recuperación y difusión de la música, el baile, la indumentaria, las tradiciones populares, los intercambios culturales, las exposiciones y numerosas actividades relacionadas con el patrimonio etnológico mallorquín.
Joan Campaner, presidente fundador y uno de los principales impulsores de la asociación, recuerda que el objetivo siempre fue «la recuperación y el estudio de la cultura tradicional de nuestro pueblo». Según explica, el origen del colectivo se remonta al otoño de 1979, cuando Guillem Bernat llegó a sa Pobla para enseñar jotas y boleros a un grupo de jóvenes que acabaría convirtiéndose en el embrión de la actual asociación. Aquellos primeros integrantes no solo aprendieron música y baile tradicional, sino que comenzaron una labor de investigación sobre las costumbres, la indumentaria y las herramientas utilizadas antiguamente en la vida cotidiana. Paralelamente, crearon una escuela de baile que pronto se convirtió en la principal vía de incorporación de nuevos miembros y que llegó a reunir cerca de 250 alumnos durante la década de los noventa. Con el paso del tiempo también nació la necesidad de acompañar las actuaciones con música en directo, incorporando instrumentos de cuerda, percusión, xeremies y castañuelas hasta formar un grupo musical propio.
Vestimenta
Uno de los aspectos en los que más trabajó Marjal en Festa fue la recuperación de la vestimenta tradicional mallorquina. Gracias a años de investigación, la asociación consiguió documentar cómo vestían los habitantes de sa Pobla para trabajar en el campo, acudir a las fiestas o incluso dormir. Especial interés despertó el estudio del tejido de cáñamo y de la brizna, materiales ampliamente utilizados durante el siglo XIX para confeccionar la ropa de los agricultores. La investigación permitió recuperar conocimientos sobre los procesos de elaboración y las herramientas empleadas para trabajar estas fibras cultivadas en s'Albufera.
Durante años, los miembros de Marjal en Festa lucieron esta indumentaria en dos citas señaladas: el Ball de ses Ofrenes, durante la festividad de Sant Antoni, y las fiestas de Sant Jaume. En la actualidad, la vestimenta tradicional se mantiene especialmente en Ses Ofrenes, mientras que las populares ballades continúan celebrándose durante las principales fiestas del municipio, como Sant Antoni, sa Fira, Crestatx y Sant Jaume.
Desde 2017 la presidencia de la entidad recae en M. Soledat Cladera, al frente de un equipo comprometido con la continuidad del proyecto. Constituida legalmente como asociación cultural en 1993, Marjal en Festa centra actualmente gran parte de sus esfuerzos en la escuela de baile y en el grupo de sonadors, convencidos de que constituyen la mejor vía para acercar la cultura popular a las nuevas generaciones.
La escuela cuenta actualmente con cuatro grupos —tres de adultos y uno infantil— y la asociación supera los 80 socios. El grupo de música, formado por nueve integrantes, interpreta canciones basadas en letras de cantadors poblers y permanece abierto a cualquier persona interesada en la música tradicional. Además de las actuaciones, la asociación continúa organizando talleres de bailes tradicionales de Mallorca y Menorca, conferencias, encuentros de convivencia y otras actividades culturales.
Entre todos sus actos, la presidenta destaca especialmente Ses Ofrenes a Sant Antoni, celebradas cada 17 de enero en la iglesia parroquial de sa Pobla, donde, además de exhibir la indumentaria mallorquina y la tradicional bata de marjaler i marjalera, interpretan el ball de l'Oferta y presentan productos de sa Marjal poblera y de la gastronomía propia de la festividad.
Según explica M. Soledat Cladera, la asociación continúa funcionando como una entidad sin ánimo de lucro sostenida por una junta directiva y sus socios. Todos los profesores de la escuela han sido formados dentro de Marjal en Festa y desarrollan su labor de forma totalmente desinteresada. Lo mismo ocurre con el grupo de sonadors, abierto tanto a músicos experimentados como a personas que desean iniciarse en la música tradicional. «Así hemos aguantado más de 45 años, y esperamos seguir muchos más», afirma.
Para la presidenta, el Escudo de Oro de la Villa supone «un grato reconocimiento a toda nuestra labor y a todas las personas que han pasado por el grupo durante todos estos años, que no son pocas». Un reconocimiento que, añade, «nos hace muchísima ilusión y supone un incentivo moral para seguir trabajando con las mismas ganas y entusiasmo».
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