Lletra menuda
Hospitalidad selectiva por necesidad

Imagen de Cala Agulla, en el municipio de Capdepera. / BIEL CAPÓ
Callar hubiera significado no solo tolerar, sino contribuir a la degradación del municipio, desde la diversidad de su patrimonio a la mera convivencia de propios y extraños. La caricatura de Cala Rajada como barra libre del turismo de excesos ha hecho daño y no basta la retirada de la campaña, por parte de la agencia de viajes autora del despropósito, para sanear la explotación turística de Capdepera. En estos casos siempre queda un lastre perjudicial que se debe extinguir con energía y tiempo.
El Ayuntamiento gabellí protestó rápido. Tampoco basta con esto. Era imprescindible pasar del enfado a la reacción serena porque un cartel descomunal en Son Sant Joan y otras tentativas menos vistosas ya habían acreditado de sobra que eso de incentivar el turismo de excesos bajo camuflaje de viaje de estudios, no es un subidón puntual.
Calmadas las aguas, el consistorio de Capdepera, se propone ahora actuar en origen dejando claro que para ir de vacaciones a Cala Rajada y Cala Agulla es imprescindible disponer de pasaje de respeto a la normativa y al entorno. También decide trasladar la problemática a la Mesa para la transformación del modelo turístico. Que lo haga Capdepera tiene, en estos momentos, un doble significado especial. Uno, porque ha sido puesto en la diana del descontrol y otro porque el municipio está gobernado por Més en un inusual pacto contra todo pronóstico con el PP que, en clave muy local, se está demostrando eficaz. Més reacciona enérgico y el PP, aprovechando la coyuntura, tiene una excelente oportunidad para trasladar al Consell, el organismo encargado de la promoción turística, la necesidad de conformar campañas de turismo responsable que no admitan hueco para el exceso. Es decir, que la imagen de vacaciones responsables no puede limitarse al Llevant o al Ponent que ahora se viste de drones. En estos tiempos de sobreocupación, debe blindarse en toda la isla.
El anuncio del cartel del aeropuerto, asegurando que lo que ocurre en Mallorca se queda en ella, era falso. Hay cosas que ni siquiera deben entrar en la isla.
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