Ocio juvenil
El Govern avala la reforma del campamento de Cala Murta con condiciones ambientales
El proyecto para poner el día el emblemático espacio de ocio juvenil de Formentor recuperará el uso educativo del enclave con 171 plazas y sin ampliar edificaciones

Una imagen de las cabañas de madera de los campamentos de Cala Murta, en Pollença. / Punt Informatiu de Pollença

El Govern ha dado luz verde ambiental al proyecto de reforma del campamento de Cala Murta, en Pollença, al considerar que no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente si se cumplen una serie de condiciones estrictas. La resolución de la dirección general de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental, publicada en el BOIB, concluye que la iniciativa no deberá someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, por lo que podrá continuar su tramitación mediante el procedimiento simplificado.
El proyecto permitirá recuperar la actividad de ocio educativo infantil y juvenil con pernoctación en este enclave de la península de Formentor, donde las instalaciones llevan años sin uso a pesar de ser un espacio muy querido por los ‘pollencins’ porque muchos de ellos han participado cuando eran niños y niñas en los campamentos organizados en la emblemática cala de Formentor, en un entorno natural de ensueño.
La finca de Cala Murta, propiedad de la Fundació Rotger Villalonga, acoge los campamentos juveniles desde el año 1974 por iniciativa de la sección de montaña del Club Pollença. Desde entonces, numerosas agrupaciones de escoltas, colegios, parroquias o clubes de esplai, entre otros, han pasado por las instalaciones. En la finca permanecen el Campament de l’Alzinar, sin funcionamiento desde el año 2009, y el Campament de Santa Maria de Formentor, cerrado desde el año 2016 a la espera de ser adaptado a las nuevas normativas.
La actuación se centra en la rehabilitación de edificios ya existentes, sin aumento de superficie construida ni nuevas edificaciones, para adaptar las edificaciones y espacios a la normativa vigente en materia de accesibilidad, salubridad, higiene, habitabilidad, eficiencia energética y servicios básicos.

Una imagen de la entrada principal a la finca de Cala Murta. / DM
Las obras incluyen la mejora de cabañas, la renovación de instalaciones eléctricas y de saneamiento, la adaptación a normativa de accesibilidad y la modernización de los servicios. También se habilitará una zona de acampada en bancales tradicionales y se restaurarán elementos patrimoniales como muros de ‘paret seca’.
El proyecto se organizará en dos fases. Por una parte, se actuará en la edificación principal, centro neurálgico del campamento, así como en las ocho cabañas-casetas de madera ubicadas en el entorno y en otro edificio ubicado al sur de la edificación principal. Por otra parte, también se adecuará la zona de acampada, con capacidad para cien usuarios. Se habilitará la zona de bancales denominada Els Horts para instalar tiendas de campaña. El conjunto de las actuaciones tiene un presupuesto previsto de casi 792.000 euros.
En total, el campamento tendrá capacidad para 171 usuarios y funcionará principalmente en verano, aunque también podrá abrir en otros periodos vacacionales. La actuación se ubica dentro del Paraje Natural de la Serra de Tramuntana y en espacios de la Red Natura 2000, lo que obliga a extremar las medidas de protección ambiental. La zona alberga hábitats protegidos y especies sensibles, especialmente aves rapaces, además de presentar riesgos como incendios forestales o erosión del terreno.
Aun así, el informe concluye que el proyecto es compatible con el entorno, al limitarse a actuaciones sobre infraestructuras existentes y no implicar nueva ocupación de suelo.
Restricciones y medidas
La autorización queda condicionada a numerosas medidas. Entre ellas, la obligación de realizar estudios previos para detectar fauna protegida antes de iniciar las obras y la prohibición de ejecutar trabajos ruidosos durante la época de nidificación.
También se limitarán las actividades nocturnas, la iluminación y el uso de altavoces para evitar molestias a la fauna. El proyecto deberá contar con sistemas de depuración de aguas residuales sin vertidos y una gestión estricta de residuos.
En materia de incendios, se exigirán franjas de protección, medidas preventivas en los accesos y un plan de autoprotección específico. Además, no se podrán abrir nuevos caminos y los usuarios deberán moverse por itinerarios delimitados para evitar afecciones al entorno .
El informe establece que la declaración ambiental perderá su vigencia si el proyecto no se ejecuta en un plazo máximo de seis años desde su publicación . La resolución no sustituye al resto de permisos necesarios, por lo que el proyecto deberá obtener otras autorizaciones y cumplir la normativa urbanística y de ocio educativo vigente.
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