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Urbanismo

El aparcamiento de Formentor, un negocio millonario en pausa

Cinco años después de la cesión al Ayuntamiento del estacionamiento de la playa por parte de la propiedad del Hotel, el equipamiento ahora gratuito sigue a la espera de una resolución judicial que determine su titularidad

El aparcamiento de Formentor, en una imagen tomada el pasado mes de mayo, cuando se iniciaron las restricciones de tráfico.

El aparcamiento de Formentor, en una imagen tomada el pasado mes de mayo, cuando se iniciaron las restricciones de tráfico. / J. Frau

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Joan Frau

Joan Frau

Pollença

El aparcamiento de la playa de Formentor es la gallina de los huevos de oro que sigue dormida por tercer verano consecutivo. Los aproximadamente 300 vehículos que llenan el aforo diariamente durante los meses de la temporada alta pueden aparcar libremente y sin ningún coste desde que el Ayuntamiento de Pollença asumió en mayo de 2024 el control provisional de este equipamiento cuya titularidad definitiva sigue a la espera de una resolución judicial que indique si el parking es propiedad del municipio o por el contrario puede seguir siendo explotado por Inmobiliaria Formentor S. A., propietaria del flamante Four Seasons Resort Mallorca at Formentor surgido de los cimientos del histórico Hotel fundado por Adam Dieh en 1929 tras un polémico proceso de derribo y reconstrucción.

Las dos partes en litigio esperan con impaciencia el pronunciamiento judicial. Y no es para menos. Se calcula que los beneficios anuales de la explotación de este gran aparcamiento rodeado de pinos, montañas y el mar, con una extensión de casi 13.000 metros cuadrados, superan con creces los 500.000 euros.

Mientras no llega la sentencia, los usuarios, mayoritariamente turistas que acceden en coches de alquiler, son los grandes beneficiarios por poder estacionar totalmente gratis durante todo el día en una de las zonas turísticas más cotizadas de Mallorca. Eso sí, cuando se llena el aforo, se cierran las barreras en el Port de Pollença, ya que la actividad del parking está directamente vinculada a las restricciones de tráfico en la península de Formentor.

El alcalde de Pollença, Martí March (PSOE), admite que el Ayuntamiento está muy pendiente del fallo judicial que determinará la titularidad del aparcamiento, que actualmente es municipal a raíz de una resolución impugnada por la antigua propiedad. Este contencioso lo ha paralizado todo. “Todavía no tenemos sentencia y ello nos condiciona”, apunta.

A pesar de que el aparcamiento está gestionado totalmente por la institución municipal, esta no puede cobrar una tarifa porque carece de una ordenanza específica a tal efecto. El parking no será gratuito eternamente. Si los juzgados confirman la titularidad pública, el Ayuntamiento tiene intención de externalizar la gestión para obtener ingresos por la explotación del equipamiento, “De momento no podemos licitar porque si después hay una sentencia en contra de nuestros intereses, deberíamos pagar indemnizaciones”, advierte el alcalde March.

El Consistorio pollencí’ considera “estratégico” asegurar la titularidad del aparcamiento de Formentor. “Queremos que sea nuestro para que sea un espacio público, con unos precios normales porque no debería ser algo elitista”, añade el alcalde. A pesar de que la intención es ceder la gestión a una empresa externa, “no será un proceso de privatización absoluta”.

En cualquier caso, la sentencia que debe emitir un juzgado de primera instancia no marcará el final del camino judicial. Todavía quedará recorrido con recursos a instancias superiores, pero supondrá un primer paso que ayudará a tomar posiciones. “Si la sentencia es favorable al Ayuntamiento, seguramente la otra parte la impugnará, pero ya podríamos iniciar el procedimiento; si es contraria a nuestros intereses, también recurriremos”, explica March.

Una imagen aérea del Four Seasons Resort Mallorca at Formentor, cuya propiedad también reclama la titularidad del aparcamiento.

Una imagen aérea del Four Seasons Resort Mallorca at Formentor, cuya propiedad también reclama la titularidad del aparcamiento. / Four Seasons

El origen del conflicto de intereses se remonta a junio de 2021, durante el proceso de concesión de la licencia de reforma del Hotel Formentor. A cambio del permiso para transformar el establecimiento turístico, Inmobiliaria Formentor S. A. cedió al Ayuntamiento el parking junto a los viales y las zonas verdes de la finca.

El 2 de junio de hace cinco años, el Consistorio emitió un decreto de cesión obligatoria a la entidad municipal de la finca registral donde se ubica el aparcamiento de Formentor. No obstante, la propiedad del hotel no estaba dispuesta a desprenderse tan fácilmente de un activo tan suculento, una auténtica fábrica de hacer dinero, y solicitó la suspensión temporal de la cesión, petición que fue tumbada por un juzgado de Palma a finales de 2022, avalando el traspaso del solar a la institución municipal.

La propiedad había solicitado medidas cautelares para suspender la cesión obligatoria, alegando el “grave daño económico” que el traspaso le causaba, con pérdidas que podrían superar el millón de euros a lo largo de todo el proceso judicial. La empresa indicó que hay «razones suficientes» para considerar que los terrenos donde se ubica el aparcamiento «no forman parte del sistema viario» que debía ser cedido al Ayuntamiento, que «concedió licencia de obra y actividades sobre la base de considerar que los terrenos estaban clasificados como equipamiento y/o estructura». De hecho, Inmobiliaria Formentor S. A. siguió explotando el parking después de la cesión al Ayuntamiento, una situación que fue denunciada numerosas veces por la oposición de izquierdas.

El punto de inflexión llegó a finales de 2023, cuando el entonces alcalde Andrés Nevado revocó la licencia de apertura y funcionamiento del aparcamiento que se había concedido a la citada empresa en 1999, obligada a desalojar los terrenos para ponerlos a disposición del Ayuntamiento, una orden que incumplió.

No fue hasta abril de 2024, ya en la actual legislatura, cuando el alcalde Martí March firmó una nueva resolución que otorgaba diez días a la entidad para abandonar el aparcamiento. Un mes después, el Consistorio asumió la gestión del equipamiento y aquel mismo verano ya fue gratuito. Ahora, cuando han pasado dos años desde que Pollença ha asumido el control absoluto del aparcamiento, la situación es la misma. La gallina de los huevos de oro sigue dormida, a la espera de que algún juez la despierte y la máquina registradora vuelva a sonar.

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