Cruzar un torrente para llegar a casa: cuatro meses de espera por un puente cerrado en Manacor
Los vecinos de Son Caules denuncian la falta de información administrativa tras el cierre del puente que cruzaba la vía principal para llegar a la ciudad

Los vecinos de Son Caules denuncian la falta de información. / Sebastià Sansó

Hace algo más de cuatro meses, el puente que cruza el torrente de Son Caules y que une las dos ramificaciones del Camí de ses Pedreres, en Manacor, tuvo que ser cerrado indefinidamente. El paso continuado de vehículos inadecuados de gran tonelaje por la pequeña infraestructura, acabó provocando el debilitamiento de vigas y mareses y la aparición de un gran agujero.
Ahora, y sin una solución efectiva, los vecinos de la zona han recogido firmas para reclamar una solución al Ayuntamiento, que a cambio les ha habilitado una ruta alternativa por dentro del torrente “un tramo inseguro, lleno de baches y que si llueve hace imposible que podamos pasar y por tanto quedamos aislados”, explica la portavoz de los afectados, Cati Valls.

Uno de los vecinos afectados. / Sebastià Sansó
“Ahora nos movemos para hacer visible que no estamos de acuerdo con los tiempos ni con la falta de información que nos dan”. Y es que en cuanto se originó el problema, los vecinos avisaron tanto al Ayuntamiento como a la Policía Local de Manacor. Tras una visita de los técnicos municipales, los agentes procedieron a cerrar los aproximadamente 10 metros del puente con vallas de plástico y hormigón y una pequeña luz intermitente.
“Consideraron que, como teníamos una alternativa para salir hacia Manacor o dar la vuelta hasta Felanitx, lo podían dejar así, sin una fecha”, añade Toni Forteza, también afectado por el cierre.
Evidente deterioro
El agujero, de aproximadamente un metro de diámetro y tapado con una plancha de plástico amarilla y dos piedras de grandes dimensiones, oculta en su interior el evidente deterioro de un puente hecho de vigas de marés, pensado para soportar vehículos utilitarios, “pero no los grandes tráileres de obra que han pasado durante los últimos años, y que nos han llevado a esta situación”.
Tras una serie de reclamaciones particulares y colectivas, el Ayuntamiento accedió a traer un camión de grava y a esparcirla por el camino alternativo, que da al interior de otro tramo del torrente de Son Caules. Una solución provisional que los vecinos rechazan: “No puede ser que haga tantos meses que para ir a Manacor tengamos que dejar las ruedas de nuestros coches. Llega un punto en que ya nos da pereza simplemente tener que cruzar en coche para sacar la basura. Es toda una aventura».

Imagen del gran agujero provocado. / Sebastià Sansó
Este paso alternativo, además, comporta otro escollo añadido, que son las lluvias periódicas que suelen dejar inoperativa la calzada y por tanto también aislados a las decenas de vecinos de la zona: «Siempre hay dos o tres veces al año, y sobre todo a finales de verano, que el agua colapsa el torrente, que se vuelve intransitable», dice Valls, que también se queja de que el tráfico continuado de vehículos por el camino alternativo provoca consecuencias: «las paradas de piedras están cediendo y el camino se está estropeando muy rápidamente».
Ahora, la presión vecinal, apoyada con la presentación de 135 firmas, ha obligado al Consistorio manacorí a comprometer una partida de 27.000 euros para hacer un proyecto e intentar licitar y adjudicar una obra que, teóricamente, debería ser rápida y sencilla. “Nos han dicho que ya tienen el dinero, pero que ahora están pendientes de la autorización de la dirección general de Recursos Hídricos. Les hemos llamado y efectivamente la petición les ha llegado, pero tampoco nos saben decir cuándo se resolverá…”. Un bucle burocrático que los residentes han decidido denunciar públicamente.
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