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El control de la necesidad habitacional

Una imagen de la Plaça d'Espanya de Inca.

Una imagen de la Plaça d'Espanya de Inca. / DMA

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

Con frecuencia, las normas que se establecen responden a una corrección de excesos que, al mismo tiempo, en su propia sobredimensión, advierten del contenido de nuevos males inmediatos previsibles. Por ahí parece que se ha encaminado el Plan Especial de Reforma Interior de Inca que, según el Ayuntamiento, pretende librar al centro de la ciudad del peso de mayores alquileres vacacionales, hacer las 41 hectáreas que ocupa más habitables con medidas como la de domesticar la circulación rodada y dar cabida a zonas verdes de nuevo plantel. Nada del otro mundo en definitiva, pero también el catálogo de unas carencias que deben corregirse y que, ni mucho menos, son exclusivas de Inca, porque eso de la falta de vivienda, la fiebre por el alquiler vacacional, el abuso del coche en la calle urbana y la adulteración o ausencia de espacios verdes, no son, ni mucho menos, males exclusivos de este lugar concreto. Se padecen en la práctica totalidad de municipios de Mallorca, pero hay que reconocer a la autodenominada capital del Raiguer la aplicación de lo que su concejal de Urbanismo, Andreu Caballero, denomina «cirugía urbanística», un tratamiento realista que llega precedido de intervenciones menores relacionadas con vivienda pública o el coliving pionero que tanto se gusta resaltar desde la casa consistorial.

Pero todo tratamiento, incluidos los urbanos, tiene sus repercusiones y efectos secundarios al margen de los efectos concretos que persigue. Inca mira al centro, lo cual no puede significar fijar la mirada permanente en el ombligo de la ciudad. Se ha hecho un PERI para la zona histórica y no está muy claro el efecto que ello tendrá sobre la periferia y el resto de barriadas. Seguirá habiendo coches circulando y en búsqueda de aparcamiento y es de suponer que la apetencia por el alquiler vacacional no quedará satisfecha con su mera expulsión del centro. Por pedir que no quede. Mejor haber realizado un ensamblaje de planes parciales de cada zona, compatibles con el planeamiento urbanismo general. Aún con todo ello, Inca es hoy uno de los municipios que más se afana en actualizar su realidad habitacional.

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