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Tradición gastronómica

La Luna inaugura el primer Museo de la Sobrasada de Mallorca coincidiendo con su 125 aniversario

La histórica empresa de embutidos de Sóller habilita un área de 200 metros cuadrados en la fábrica para preservar y transmitir el legado del producto gastronómico más emblemático de la isla

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Sóller

Sóller ha vivido este miércoles una jornada histórica para el patrimonio industrial y gastronómico con la inauguración del primer Museo de la Sobrasada de Mallorca, una iniciativa impulsada por Embutidos La Luna con motivo de la conmemoración de sus 125 años de trayectoria.

El nuevo espacio museístico, ubicado en las instalaciones de la empresa en la avenida de Asturias de Sóller, abre sus puertas con el objetivo de divulgar la historia, la cultura y la evolución de uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía mallorquina.

La presidenta Prohens, durante la visita al nuevo museo.

La presidenta Prohens, durante la visita al nuevo museo. / Joan Mora

El acto ha contado con la asistencia de la presidenta del Govern balear, Margalida Prohens, así como del conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, y del director general de Calidad Agroalimentaria y Producto Local, Joan Llabrés, quienes han participado en la celebración del aniversario de una de las industrias alimentarias más antiguas de Mallorca.

El museo ocupa una superficie de 200 metros cuadrados dentro de la propia fábrica, en el mismo lugar donde durante décadas se transformó la carne de cerdo en embutidos. Los actuales responsables de la empresa, los hermanos Joan y Antoni Frau Mayol, han explicado que el proyecto nace con la voluntad de preservar y transmitir el legado de la sobrasada mallorquina. “Queremos explicar qué es la sobrasada de Mallorca, qué representa dentro de nuestra cultura y cómo ha evolucionado su elaboración a lo largo del tiempo”, señalan.

Las autoridades han visitado el museo dedicado a la sobrasada.

Las autoridades han visitado el museo dedicado a la sobrasada. / Joan Mora

El recorrido museístico permite al visitante adentrarse en el mundo de la matanza tradicional del cerdo, una práctica profundamente arraigada en la cultura popular de la isla. A través de fotografías, paneles explicativos y numerosos objetos originales, el museo muestra cómo se desarrollaba este proceso y cómo se elaboraban antiguamente los embutidos de forma artesanal.

Entre las piezas expuestas destacan antiguas máquinas de picar carne, jeringas para embutir, barreños, ollas, calderas y otras herramientas que fueron utilizadas hace más de un siglo y que hoy constituyen un valioso testimonio de los orígenes de esta actividad. Muchas de ellas dejaron de usarse hace décadas, pero han sido recuperadas y conservadas para ilustrar la evolución del sector.

Uno de los ejes centrales de la exposición es precisamente el proceso de modernización experimentado por la industria durante estos 125 años. El museo muestra cómo la llegada de la electricidad transformó los sistemas de producción y permitió la incorporación de nueva maquinaria. También se exponen equipos utilizados hasta la década de los años ochenta, cuando la entrada de España en la entonces Comunidad Económica Europea impulsó una profunda adaptación a las nuevas normativas sanitarias y de calidad.

La muestra se completa con documentos históricos de la empresa, una recreación de las primeras oficinas de La Luna y un secadero tradicional de sobrasadas. Además, incorpora un apartado dedicado a las posibilidades gastronómicas de este producto y otro centrado en la actividad exportadora que desarrolló la empresa a lo largo de su historia.

Otra  imagen de la visita al museo.

Otra imagen de la visita al museo. / Joan Mora

Desde Sóller, los embutidos de La Luna llegaron a distintos puntos de Mallorca y de la Península, pero también a mercados tan diversos como Canarias, Francia, Argelia, Puerto Rico y Cuba. La importancia de esta actividad comercial fue tal que la empresa llegó a disponer de una carpintería propia donde se fabricaban las cajas utilizadas para transportar los productos.

El museo también reúne herramientas y objetos procedentes de otras empresas dedicadas a la elaboración de embutidos en Sóller, ampliando así la visión sobre un sector que durante décadas desempeñó un papel destacado en la economía local.

A partir de ahora, el museo permanecerá abierto al público de forma regular, ofreciendo a sus visitantes la posibilidad de conocer de cerca la historia de la sobrasada y la evolución de una industria que forma parte del patrimonio de la isla.

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