PREMIO DIARIO DE MALLORCA DE MEDIO AMBIENTE
El joven payés de Artà, Jaume Tous: «Si ‘fora vila’ no produce, la ciudad no come»
El joven payés de Artà recibe el Premi Diario de Mallorca de Medio Ambiente por conservar razas autóctonas, recuperar fincas abandonadas e impulsar un modelo agroganadero sostenible y cooperativo

Jaume Tous posa para esta entrevista en una de las fincas donde tiene las abejas. / Bernardo Arzayus

Jaume Tous Amengual es un joven payés de Artà que recibe el Premio Diario de Mallorca de Medio Ambiente por su labor en favor de la conservación de las razas autóctonas, como la vaca, la oveja y la abeja mallorquina, así como por su impulso a la recuperación de fincas abandonadas mediante una gestión ecológica que favorece la biodiversidad. Su proyecto, ligado a sa Duaia, s’Ermita d’Artà y otras fincas del Llevant, lo ha convertido en un referente para la nueva payesía, el cooperativismo y los modelos agroganaderos sostenibles y arraigados al territorio.
¿Cómo recibe este Premio Diario de Mallorca?
Con mucha alegría. Es un reconocimiento que demuestra que hay talento joven en el campo. Hemos aprendido de nuestros abuelos y, al mismo tiempo, hemos aplicado innovación.
También ha recibido el Premio Nacional de Juventud 2025, con una mención honorífica al Medio Ambiente...
Siempre me ha apasionado fora vila. Cuando surgió el proyecto, me tiré de cabeza. El premio reconoce el trabajo de conservación de razas autóctonas, especialmente la vaca, la oveja y la abeja mallorquina.
¿Cómo contribuye a la conservación de las especies ganaderas autóctonas y a la recuperación de los ecosistemas agrarios?
Con la vaca intentamos reproducir cuantos más animales mejor. Con las abejas estamos creando nuevos núcleos para aumentar la población de abeja mallorquina. Y con la oveja seguimos trabajando, aunque la lengua azul nos afectó mucho. El reto es mantener las razas y, si podemos, aumentar el número de ejemplares.

Jaume Tous, Premio Diario de Mallorca de Medio Ambiente. / Bernardo Arzayus
¿Cómo ve el futuro del campo?
Lo veo complicado. Si alguien tiene que empezar de cero, es difícil. En cambio, si hay un relevo generacional o alguien que te ayuda, lo veo factible.
¿Qué le apasionó de fora vila?
Me ha gustado toda la vida, desde pequeño. En casa teníamos una finca y siempre estaba entre animales y hortalizas. Era una afición de mi padre y de mi abuelo.
¿Cuándo decidió convertir esa afición familiar en una profesión?
Hace unos siete años. Estuve cuatro años en una explotación agraria que cerró y después surgió el proyecto de s’Ermita. Entonces decidí tirarme a la piscina.
¿Cuál es el gran reto que tiene hoy un joven agricultor?
La burocracia. El papeleo, así de claro. Nos resta mucho tiempo. Piden demasiados trámites y siempre estamos con papeles en marcha.
El relevo generacional es uno de los grandes handicaps del campo mallorquín. ¿Cómo se puede atraer a los jóvenes?
Es complicado. Si a un joven le gusta fora vila y le sale una oportunidad, mi consejo es que se le motive a seguir adelante. Sin payeses, el mundo no puede vivir. Si fora vila no produce, la ciudad no come.

Jaume Tous trabaja con las abejas. / Bernardo Arzayus
¿Cree que la sociedad no valora lo suficiente la labor del agricultor y del ganadero en la conservación del paisaje?
Los precios que recibe el payés son muy bajos y luego vas al supermercado y encuentras esos mismos productos mucho más caros. Hay gente que quiere ganar a costa del payés. Para conservar la payesía, se debería cuidar más al agricultor y pagar precios justos.
¿Por qué es clave conservar las razas autóctonas?
Porque son más fuertes en este territorio y porque son nuestras. Tenemos que proteger lo nuestro. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará?
¿Las razas autóctonas son importantes para combatir el cambio climático?
Sí. Como son de aquí, están adaptadas al clima de la isla.
¿Hay riesgo real de perder ese patrimonio genético?
Sí y no. Si hay gente que se dedica a mantener las razas autóctonas, no hay peligro. Pero somos pocos. Si no seguimos adelante, sí existe el riesgo de que desaparezcan. Es clave preservar el patrimonio genético local porque forma parte de nuestra identidad y de lo que consiguieron nuestros abuelos.
¿Qué hace actualmente en s’Ermita d’Artà?
Hemos hecho plantaciones de árboles locales y tenemos dos puntos de venta directa, en sa Duaia y en s’Ermita. También hemos sembrado algarrobos en sa Duaia e intentamos sostener el proyecto. Las ovejas y las vacas están en sa Duaia, mientras que las abejas están repartidas por varias fincas. Soy socio de la Cooperativa de la Terra de Llevant. Mi trabajo consiste en cuidar los animales, revisar las abejas, hacer multiplicaciones, plantar árboles y mantener las fincas. Donde más actuamos es en sa Duaia y en s’Ermita, y ahora hemos empezado también en Can Canals.
¿Qué aporta el cooperativismo frente a otros modelos agrarios?
Que todos los socios se ayudan. Estás unido a otras personas y es más bonito formar parte de una cooperativa que ir por libre. Si tienes un problema, quizá otro socio ya lo ha tenido antes y puede aconsejarte.
¿El turismo es un aliado o una amenaza?
Las dos cosas. Es una amenaza porque hay extranjeros que compran fincas, no quieren tener animales y no dejan entrar al payés. Pero también puede ser un aliado, porque son clientes que pueden vivir experiencias vinculadas al territorio. También el mallorquín, claro, pero muchos turistas buscan lugares emblemáticos. Hay que encontrar un equilibrio y, de momento, no lo hemos encontrado.
¿Cuáles son ahora mismo los principales retos y amenazas del campo mallorquín?
El reto es mantener lo que tenemos y dar a conocer mucho más el producto local y de proximidad. Hay que comprar producto nuestro y no tanto en grandes superficies. Una amenaza es el extranjero que compra fincas y no quiere payeses, porque tiene sus propios jardineros. Habría que encontrar la manera de que, cuando se venda una finca, se mantenga al payés que la trabajaba. Hay que dar con la fórmula para que eso sea posible.
¿Qué consecuencias ha tenido para el payés la guerra en Oriente Medio?
Los precios se han disparado: productos, gasóleo, todo. Si antes pagabas diez, ahora pagas treinta. Queremos vender un producto a una tienda y nos dicen que es caro, pero si a mí me han subido los costes, yo también tengo que subir el precio. Y luego, encima, ellos triplican los precios. n
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