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Reivindicaciones vecinales

Las asociaciones vecinales reclaman medidas urgentes contra el ruido del aeródromo de Son Bonet

Denuncian la inacción del Ayuntamiento y exigen iniciativas inmediatas para proteger la salud de los residentes

Una imagen de la concentración vecinal en el pleno de esta semana.

Una imagen de la concentración vecinal en el pleno de esta semana. / Miquel Bosch

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Marratxí

Las asociaciones de vecinos de Es Garrovers, Es Pla de na Tesa, Es Pont d’Inca y Ses Cases Noves han agradecido públicamente el apoyo unánime de los grupos municipales a la moción presentada por Mésen el pleno celebrado el pasado 26 de mayo, al considerar que recoge fielmente sus reivindicaciones frente al creciente problema del ruido aeronáutico en el aeródromo de Son Bonet.

Los colectivos vecinales advierten de que la actividad aérea se ha convertido en una fuente de contaminación acústica cada vez más preocupante para los residentes de las zonas próximas. En este sentido, recuerdan que el ruido aeronáutico está reconocido como un contaminante ambiental con efectos perjudiciales para la salud, como alteraciones del sueño, estrés o afecciones cardiovasculares, según los criterios de la Organización Mundial de la Salud.

Asimismo, subrayan que la normativa vigente —incluyendo la Ley del Ruido, la Ley de Evaluación Ambiental y la directiva europea sobre ruido ambiental— establece la necesidad de aplicar medidas preventivas y evaluaciones previas ante cambios significativos en actividades con impacto sobre la población.

Las asociaciones también señalan que otros aeródromos del Estado, como Sabadell o Cuatro Vientos, ya han implantado o estudiado medidas de reducción acústica, como la optimización de trayectorias de vuelo, la limitación de maniobras o la incorporación de aeronaves menos ruidosas.

En contraste, critican que la principal actuación del actual equipo de gobierno haya sido el envío de una carta al ministerio competente, sin que esta haya obtenido respuesta. A su juicio, esta falta de acción prolonga la situación de desprotección de los vecinos.

Pese a reconocer la complejidad competencial en materia de navegación aérea, las entidades insisten en que el Ayuntamiento tiene la obligación de proteger la salud, el bienestar y el derecho a la intimidad domiciliaria de la ciudadanía. Recuerdan, además, que tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han reconocido que el exceso de ruido aeroportuario puede vulnerar derechos fundamentales.

Por todo ello, solicitan que el Ayuntamiento inste a las escuelas de vuelo y a las autoridades competentes a impulsar medidas concretas como la reducción de las operaciones de 'touch and go', la incorporación de aeronaves menos ruidosas, la modificación de trayectorias para evitar zonas densamente pobladas, la limitación de maniobras sobre núcleos habitados y la regulación de horarios que protejan el descanso vecinal.

Además, reclaman que se haga realidad el proyecto Son Bonet Pulmó Verd, concebido como un gran espacio verde abierto a la ciudadanía con un bosque mediterráneo que contribuya a mejorar la calidad de vida en la zona.

Finalmente, proponen la creación de espacios de coordinación periódica entre administraciones, operadores aeronáuticos y representantes vecinales para evaluar el impacto acústico y estudiar nuevas medidas correctoras.

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