Lletra menuda
La mala convivencia es opaca y cara

Entrada a Son Font, en Calvià vila / Juan Luis Iglesias
Las áreas residenciales de nueva planta acostumbran a cimentarse sobre unos lugares y usos intermedios que balancean entre la zona urbana formal y el lugar exclusivo que intenta servirse de todo lo público reservándose, en la medida de lo posible, altos componentes de privacidad. A partir de ahí, todo depende del modo de gestión y del talante de los residentes.
La experiencia va demostrando, sin embargo, que predomina el esfuerzo por consolidar la barriada de lujo. También se van viendo casos en los que las relaciones entre los moradores no están a la altura de tal denominación porque la opacidad y los personalismos no son buenos árbitros de la vida colectiva. Esta es la situación en la que se encuentra, desde hace meses ya, Son Font, de Calvià, una «una entidad de conservación del núcleo rural» que, por contra, no logra conservar la buena vecindad y el trato fluido.
Se ha llegado al juzgado. Convencidos de la falta de transparencia y de la existencia de gastos sin justificar, dos vecinos de Son Font han presentado una querella contra el presidente de la entidad, nada menos que por presunta estafa, apropiación indebida y administración desleal. Hay alto sueldo, considerables gastos y gestión económica externa de por medio, pero el aludido sostiene que todo es formal y está aprobado por la junta de gobierno. Son dos interpretaciones claramente opuestas que, en paralelo a la resolución judicial que pueda haber, conducen a un mal pronóstico. Puede haber exigencia de responsabilidades si se da el caso, pero eso, después, no garantiza la normalidad de relaciones en Son Font.
El ayuntamiento de Calvià también aparece salpicado en este asunto. Los denunciantes le acusan de no haber cumplido con sus funciones de supervisión de la zona residencial. El único presidente, ahora denunciado, afirma que cada año se remite a la casa consistorial la información preceptiva. Ha habido demasiado silencio y ha transcurrido tiempo excesivo. Con un poco de fiscalización preventiva se hubiera podido amortiguar un conflicto que ahora tiene difícil solución y que dejará huella.
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