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Un nieto protesta por no poder enterrar a su abuela en Manacor: “Dan ganas de llevar el muerto al Ayuntamiento y que se encarguen ellos”

El manacorí Andreu Riera lamenta el trato “deshumanizado e indigno” del Consistorio al no dejar enterrar a su abuela en la tumba familiar del cementerio de Son Coletes, clausurada por sorpresa el pasado 1 de noviembre por falta de mantenimiento

“Dan ganas de llevar el muerto al Ayuntamiento y que se encarguen ellos”

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Sebastià Sansó

Sebastià Sansó

Manacor

El manacorí Andreu Riera ha tenido que enterrar a su abuela Isabel lejos de su marido y lejos también de los deseos familiares en el cementerio de Son Coletes. El Ayuntamiento de Manacor ha prohibido enterrarla en el nicho que la familia ya tenía pagada por falta de seguridad y la clausura del conjunto de tumbas número 37. “Y porque el seguro que pagábamos nos ha facilitado otra, porque el Ayuntamiento solo nos ofrecía un nicho en régimen de alquiler, sin asegurar que los restos de mi abuela puedan volver donde toca”. “Es una falta de humanidad y dignidad increíble. Que la administración no quiera saber nada ni dé ninguna solución efectiva en un momento tan complicado dice muy poco de su educación y de la poca voluntad de solucionarlo. Dan ganas de llevar el muerto al Ayuntamiento y que se encarguen ellos”, critica.

Un día antes de Todos los Santos, la tumba 37 del cementerio municipal del Son Coletes, en Manacor, tuvo que ser precintada por problemas estructurales. La falta de mantenimiento continuado ha afectado la estabilidad del medio centenar de nichos que allí se acumulan, con los peligros de seguridad que supondría el desmoronamiento interno de los laterales. Esto, que hace años que se conoce, ha llegado a tal extremo que ya son 6 las tumbas del cementerio local (además de una sepultura enterrada) que han tenido que ser condenadas por orden del departamento de Urbanismo del Ayuntamiento. Es decir, que dentro de estos espacios ni se puede enterrar ni los familiares pueden pasar ni siquiera a cambiar las flores.

La zona clausurada del cementerio.

La zona clausurada del cementerio. / Sebastià Sansó

Demanda

Riera ya ha registrado una instancia en el Ayuntamiento de Manacor quejándose de la situación: “La respuesta que he recibido por parte de diversos concejales es que hay nichos que no tienen los papeles en regla, y como hay algunos que son privados, primero se tiene que hacer un listado de quiénes son los propietarios y si están o no actualizados”.

Lo que sulfuró aún más a Andreu Riera, trabajador en el Hospital de Manacor: “Creo que no son formas. No es una cuestión de partidos políticos ni de ideologías, pero no se puede mantener un cementerio en estas condiciones, con años de abandono sin hacer nada. Por eso ya me he asesorado legalmente para poner una demanda al Ayuntamiento”, añade con indignación.

Andreu Riera, en el cementerio de Son Coletes.

Andreu Riera, en el cementerio de Son Coletes. / Sebastià Sansó

“¿Qué tenemos que hacer entonces? Nosotros tenemos todos los papeles del nicho en regla, pero ningún derecho. ¿Tenemos que dejar pasar el tiempo y que caigan uno encima del otro? ¿Y que un día nos llamen a los familiares para que vengamos a elegir 15 huesos cada uno? No hay derecho. Me dan ganas de agarrar el ataud y tirarlo dentro de las oficinas municipales”.

"Me dan ganas de agarrar el ataud y tirarlo dentro de las oficinas municipales”

Andreu Riera

En la instancia presentada en el registro municipal, Riera explica que una vez fallecida su abuela, Isabel Domínguez, el pasado 23 de mayo, se llevó una sorpresa cuando la responsable del cementerio le informó este lunes que no podría enterrarla en el panteón asignado, porque está precintado y no se puede hacer uso de él. Cerrado por orden de Urbanismo, ni el departamento ni el Ayuntamiento como tal se han puesto aún en contacto con los propietarios de los nichos para informarles de una situación que tuvo lugar el pasado 1 de noviembre de 2025.

El Consistorio manacorí explica que ha sido debido a la dificultad de poder localizar a todos los propietarios, con el fin de reclamarles que se hagan cargo de la reforma necesaria. Eso sí, el Ayuntamiento, como responsable final también podría actuar de urgencia hasta que termine con estos trámites, para luego revertir subsidiariamente el costo de la reforma, que en un principio se cifra en 125,000 euros.

“Tenemos toda la documentación actualizada y correcta”, recalca Riera, que ahora reclama “una respuesta urgente, contundente y por escrito de las acciones que se llevarán a cabo” y el desacuerdo de toda la familia por el entierro de Isabel en un nicho (el 51) que no es el suyo “por lo que no podrá reposar junto a los restos de su esposo”. “No hemos obtenido una solución y trato digno, respetuoso y humano para el entierro de nuestra abuela”, recrimina, después de haber hablado con una serie de concejales municipales.

Actuar de urgencia

Hace unas semanas la concejala responsable de Son Coletes, Joana Maria Llull, reconocía que “el problema no viene de ahora. El cementerio es el gran olvidado, lo sé. Hay tumbas cerradas desde 2012”, refiriéndose a las tumbas privadas, una pequeña parte del total del espacio. “Desde Urbanismo se está estudiando cada caso en particular por si llega el caso, actuar de urgencia. Pero el Ayuntamiento solo puede hacerlo de manera subsidiaria y si hay un riesgo inminente”.

“Un porcentaje muy elevado de las tumbas que hay en el cementerio son de gestión municipal, titularidad directa del Ayuntamiento. Y por lo tanto nos toca a nosotros arreglarlas”, reconoce en cambio el alcalde Miquel Oliver, que vuelve a hacer hincapié, sin embargo, en la responsabilidad de los propietarios privados a la hora de actualizar las titularidades de las tumbas. “Porque si no, nos encontramos con que el Ayuntamiento, que es propietario de las calles del cementerio, no puede actuar en ciertas fincas de propiedad privada, aunque se quiera poner al frente”.

“Me apena mucho, pero el sentido común, la educación y el respeto siempre han de ir por delante, y más si hablamos de difuntos”, lamenta afectado Riera, “les juro que no saben lo que se siente, es muy triste y desesperante no poder estar tranquilos ni después de una muerte”.

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