Can Jordi: 50 años de hamburguesas, recuerdos y vida de pueblo en Portocristo
Jordi Sansó Brunet, al frente del quiosco Can Jordi: “Mi padre no cerraba nunca, solo en Navidad y los días que llovía”

Jordi Sansó Brunet en su quiosco de Portocristo. / Sebastià Sansó

Jordi Sansó y Gabriela Brunet abrieron en 1974 la Casona Can Jordi, junto al Riuet de Portocristo. Desde entonces una cosa llevó a la otra. Las hamburguesas, los perritos o los pinchos son la especialidad de un quiosco que su hijo Jordi todavía conserva. En menos de 10 metros cuadrados un mundo, en una terraza medio pueblo y en las fotos los recuerdos de Can Jordiet, Can Jordió o lo que el olor haga venir primero a la memoria.
-¿Cuándo comienza la historia del quiosco más famoso de Portocristo?
-Lo puso munpare entre los años 1973 y 1974… exactamente no sabría decir cuándo. Aquí tenemos la fecha de 1974, por eso hace dos años celebramos el 50 aniversario, pero podría ser que hubiera sido en el verano del 73. Mi padre [Jordi Sansó] era sastre y decidió dejarlo. A partir de ahí se decantó por montar un negocio de comida rápida. Primero tuvimos alquilado el de Cala Agulla y después, cuando nació mi hermana pequeña Xisca, vinimos ya a Portocristo. Desde entonces ya no nos hemos movido.
-¿Cuál es el secreto de las hamburguesas? ¿Hay alguna receta que pueda contar?
-Para las hamburguesas, amor y cariño [ríe]. Para los pinchos sí que hay una receta secreta de mi padre… pero evidentemente no se la diré.

Una de las fotos antiguas de Jordi Sansó en la Casona Can Jordi. / .
-¿Son de familia porteña?
-Mi padre era llorencí y la mi madre carrionera. Mis hermanos ya nacieron todos en Manacor.
-¿Por qué cree que su padre dejó la sastrería? Un quiosco no tiene mucho que ver…
-Si quiere que le diga la verdad, no tengo ni idea. Hubo una pequeña crisis en el sector local, la sastrería iba de bajada, las prendas ya confeccionadas y las tiendas de ropa se fueron generalizando… y decidió que lo dejaba.
-¿Siempre han estado aquí junto al Riuet?
-Exactamente aquí donde estamos ahora no. Primero estuvo bajo las escaleras de Can Salvador, luego cuando yo era niño en el traste del Perelló, donde ahora está el restaurante Portobello; y después ya lo puso aquí.
-¿Su madre también trabajaba en el negocio?
-Claro, y todos los hermanos de pequeños hemos ayudado en algún momento. Mi padre era quien abría y cerraba. Cada día del año.
-¿Nunca cerraba?
-Antes solo cerrábamos el día de Navidad, que era cuando nos juntábamos toda la familia. Solo una vez al año. Los domingos también abríamos.

Recuerdos en la Casona Can Jordi. / .
-Supongo que en invierno sí que bajaban la persiana
-¡Mi padre no cerraba nunca!, soy yo el que soy un vago [ríe]. Es la verdad. No cerraba nunca, solo los días que llovía.
-¿Y la clientela bastaba?
-Había días mejores y peores, como es de suponer.
-¿Siempre han hecho hamburguesas o también otras cosas?
-Hamburguesas y ‘perros’, sobre todo, y lo que ve en la carta. Las patatas vinieron después; antiguamente no había. Pero en general en vez de añadir hemos ido quitando. Antes teníamos bocadillos de chorizo, de beicon, de sobrasada, de botifarró… todo eso lo he ido descartando.
-¿Fueron la primera hamburguesería de Portocristo?
-No, a principios de los 70 ya estaba El Pino, la de Nadal, otra que hacía esquina junto a la iglesia…
-Y después el Rinconcillo o el Wimpy, que fue la primera franquicia en Portocristo…
-Tiene razón…
-¿Han sido alguna vez competencia directa?
No. Gracias a Dios siempre digo que he tenido la mejor clientela del mundo.
-¿Clientela mallorquina?
-Sí, sí, mallorquina. Los extranjeros siempre han sido bien recibidos claro está, y los esperamos con los brazos abiertos, pero es el nacional el que siempre vuelve y el mayoritario… el manacorí vaya.
-¿Què horario tienen y de qué fecha a qué fecha?
-Empezamos abriendo a las 10 de la mañana; pero después del Covid ya lo pasamos a las 12. Y la cocina está abierta hasta las 22:30-23:00 h. En diciembre cerramos y hasta un poquito antes de Semana Santa.
-Por cierto, ¿cómo se llama exactamente la casona: Can Jordiet o Can Jordió?
-Lo que diga la gente. Depende de quién lo diga somos en Jordió, en Jordiet, Can Jordi… me llaman de todo [ríe].
-La riada de 1989 pasó justo por aquí
-Tanto que no quedó nada. Aquí hay una foto de la riada donde se puede ver cómo quedó el quiosco. No se salvó absolutamente nada. Bueno sí, solo un cuchillo y un extintor. El cuchillo aún lo tengo, el extintor no.
-¿Le da miedo cuando llueve?
-No estoy muy tranquilo, la verdad. El quiosco está asegurado, pero aun así… [se pone la mano en el cuello]
-¿Es fácil mantener una licencia para tener un espacio como este en un lugar tan singular?
En aquellos tiempos lo pedimos al Ayuntamiento de Manacor y no recuerdo que hubiera ningún problema. Ahora mantenemos los permisos. Porque al final no deja de ser un terreno privado, por el que pagamos un alquiler.
-¿Es muy duro aguantar tantos años?
-Sobre todo físicamente, porque son muchas horas: hay gente de aquella manera... Tienes que tener ‘un fetge com la Seu’ como suele decirse [sonríe].
-Debe tener más de una anécdota
-Tengo muchas, pero no sé si las puedo contar… mejor que no.
-Aquí se rodó una escena de la película de culto ‘Jostissi de Carreró’. ¿Cómo fue la experiencia?
-Nos reímos mucho, la verdad. Salía Tomeu Penya… fue muy divertido. Lo que pasa es que para rodar dos minutos de película fue necesario toda una tarde.
-¿Algún personaje famoso que recuerde en esta terraza?
-Paloma Lago, Antonio Martín, Héctor Cúper… el Fary, el padre de Ana Obregón…
-¿El Fary ha comido aquí?
-Siii, ¡era divertido, pequeñito como yo!
-¿Hay clientela diaria?
-Sí claro, hay quienes siempre vienen a tomar la cervecita, a leer el periódico…
-¿Cómo ve el futuro?
-Ahora tengo 62… el relevo generacional será complicado. Mis hijos no lo quieren coger. Ya veremos.
Suscríbete para seguir leyendo
- Unos vecinos descubren entre la maleza el pasado islámico y talayótico de Esporles: «La gente sólo veía un montón de piedras»
- Muere Joana Fornés, matriarca del Forn de Baix de Lloseta y del 'cardinal' más famoso de Mallorca
- Hipercentro celebra sus primeros 40 años con el estreno de nuevas instalaciones
- Indignación por una nueva barrera en el camí de sa Roca, símbolo de la lucha por las vías públicas en Manacor
- Can Picafort conmemora el 115 aniversario de su creación legal con una conferencia
- La fiesta del Rocío de Santa Ponça abandona la pinada y se celebrará en un aparcamiento municipal
- La Fira de l’Art de la Pauma mantiene viva la tradición de la llata en Mallorca
- El IES Sant Marçal de Marratxí pasará de 480 a 880 plazas a partir del próximo curso