El futuro de la agricultura
Agricultores alertan de la baja producción local y reclaman cambios estructurales ante una posible crisis
Lloret de Vistalegre reúne a payeses y expertos del sector agrario para debatir sobre soberanía alimentaria en el Festival per a la Soberania Alimentària

Una imagen del acto celebrado este sábado en Lloret de Vistalegre. / Acadèmia del Clima
La localidad de Lloret de Vistalegre ha acogido este sábado el Festival per a la Soberania Alimentària, una iniciativa impulsada en el marco de la Acadèmia del Clima y organizada por Pla XXI, Permacultura Gran Giro y la SEAE (Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología). La jornada ha reunido a campesinado, investigadores, activistas y ciudadanía en un espacio de debate para analizar el presente y futuro del campo en Mallorca.
El encuentro ha combinado mesas redondas con microcharlas sobre agricultura regenerativa, biofertilizantes o gestión del agua, además de actividades culturales y espacios de intercambio. Sin embargo, uno de los debates más destacados ha sido el de la capacidad de las islas para hacer frente a una hipotética crisis alimentaria.
El moderador, Daniel Quetglas, ha advertido de la fragilidad del sistema actual: “Mallorca no tiene reservas alimentarias para aguantar mucho. El modelo funciona con stocks mínimos y una dependencia absoluta del transporte marítimo”. En este sentido, ha recordado que la isla apenas produce en torno al 12% de los alimentos que consume.
Desde el sector agrario, Toni Feliu, de Sa Casa Pagesa, ha denunciado la falta de reconocimiento al campesinado: “Se vive de espaldas a nosotros, pero si hubiera una crisis todo el mundo miraría hacia el campo”. Feliu también ha criticado que las instituciones no prioricen el producto local en servicios públicos y ha lamentado que los precios bajos del mercado acaben perjudicando a los productores locales: “No podemos competir con lo que viene de fuera y nos acaban sacrificando”.

Una imagen de los participantes en la mesa redonda. / Acadèmia del Clima
En la misma línea, el secretario general de Unió de Pagesos, Sebastià Ordines, ha asegurado que el problema no es la capacidad de producción, sino la comercialización: “Si supiera que mi producto tendría salida, produciría más. El problema es competir con el alud de productos que llegan de fuera”. Además, ha advertido del impacto de la construcción en suelo rústico, que reduce la superficie agraria y dificulta el desarrollo del sector.
Por su parte, Aina Calafat, representante de la SEAE, ha puesto el foco en el impacto ambiental del modelo actual: “Nos estamos cargando los recursos, cubriendo suelo fértil y contaminando acuíferos”. Calafat ha defendido la agricultura ecológica como una alternativa viable y adaptada al territorio, aunque ha reclamado más apoyo institucional y mejores condiciones para facilitar el acceso de los jóvenes al campo.
El festival ha servido así para evidenciar las debilidades del sistema alimentario actual y, al mismo tiempo, para plantear soluciones basadas en la producción local, la agroecología y una mayor implicación social e institucional.
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