Movilidad
Buses repletos de turistas hacia el faro en el primer día de restricciones en Formentor
El desconocimiento de la medida provoca colapsos puntuales en zonas como el mirador del Colomer o la playa, mientras el transporte público y los ciclistas absorben la mayor parte de los desplazamientos al extremo de la península
Este viernes 15 de mayo se han iniciado las restricciones de acceso en vehículos privados a la playa y al faro de Formentor en una jornada en la que, como es habitual, ha imperado la confusión entre los turistas que desconocían la medida limitadora y que en determinados momentos de la mañana han colapsado algunas de las zonas con más interés turístico como el mirador del Colomer o el acceso a la playa de Formentor. En este último punto, los vehículos privados no autorizados debían estacionar el coche en el aparcamiento municipal, que sigue siendo gratuito, y seguir el trayecto hasta el faro en transporte público.
En estos espacios estratégicos ha habido momentos de caos por la elevada concentración de coches y ciclistas durante las horas punta de la mañana. Los ciclistas tienen vía libre para llegar al faro de Formentor. Miles de ellos han circulado durante toda la jornada entre el Port de Pollença y el extremo de la península de Formentor, formando grandes pelotones que obligaban al tráfico motorizado a extremar precauciones y aminorar la velocidad en el tramo comprendido entre el Moll y la playa.
La mayoría de visitantes entienden y apoyan la medida por motivos medioambientales y aceptan de buen grado llegar hasta el faro en los buses lanzadera habilitados por el TIB. De hecho, los autobuses de la línea 334 han conectado durante todo el día las localidades de Alcúdia y el Port de Pollença con el faro de Formentor con frecuencias cada 40 minutos, con paradas en el Colomer, la playa de Formentor y Cala Figuera-Cala Murta, antes de llegar al faro, el final del trayecto.
Los buses llegaban de dos en dos a la parada de la playa, donde esperaba una multitud de turistas que llenaba las 51 plazas disponibles en cada vehículo después de pagar tres euros por trayecto de ida hasta el faro y otros tres para volver a la playa.
“Es mejor ir en bus que subir en coche y encontrarnos arriba un atasco monumental, es una buena medida”, ha razonado Anne, una turista francesa mientras hacía cola para subir a uno de los buses lanzadera. Antes había aparcado el coche en el aparcamiento municipal, con capacidad para más de 300 plazas. Otros turistas peninsulares afirmaban resignados que, por una parte entienden la medida, pero por otra lamentaban no poder llegar al faro con su coche de alquiler. “No queremos coger un bus, nos quedaremos en la playa, que esto también es bonito”, han apuntado, a pesar de que el día gris e incluso frío no era precisamente el ideal para pasar el día en el famoso arenal de Formentor.
Como en los últimos años, las restricciones están activas entre las 10 y las 22 horas y permanecerán vigentes hasta el 18 de octubre. Este año se han iniciado quince días antes de lo habitual por petición expresa del Ayuntamiento de Pollença. Por contra, también finalizarán dos semanas antes que el pasado año, cuando la actividad turística, en principio, habrá descendido. En cualquier caso, el Consistorio ‘pollencí’ siempre ha defendido la necesidad de activar las limitaciones cuanto antes mejor, incluso en abril. Y es que al principio de la primavera la presión turística ya es elevada y este año ya se han registrado diversos episodios de saturación en Formentor antes del inicio oficial de la temporada alta turística.
Como en los últimos años, el sistema diferencia dos niveles de restricción. Por una parte, desde el Port de Pollença hasta la playa de Formentor el acceso es libre hasta que se complete el aforo del aparcamiento municipal, algo que no ha ocurrido este viernes de estreno de la medida, por lo que en ningún momento se ha bajado la barrera ubicada en la última rotonda del Moll ‘pollencí’ y los vehículos privados han podido circular libremente en ambos sentidos a lo largo de los ocho kilómetros de este primer tramo. De hecho, a primera hora de la tarde ha empezado a llover y el tráfico ha descendido notablemente. Fuentes del equipo de vigilantes del aparcamiento han informado que a lo largo del día habrán pasado por el estacionamiento "entre 700 y 800 vehículos" tanto de ida como de vuelta, pero el parking no ha llegado a superar la cifra de unos 230 coches estacionados.
El tramo más restrictivo es el que va de la playa hasta el faro de Formentor, donde solo es posible acceder en transporte público, en bicicleta o a pie, a excepción de los vehículos autorizados que previamente han solicitado permiso a la DGT con tres días de antelación.
No obstante, eran muchos los turistas que tenían intención de ir al faro en sus coches de alquiler porque desconocían la medida. Junto al aparcamiento se topaban con una barrera que solo se abría para los autobuses o los vehículos autorizados. Una serie de operarios informaban a los visitantes de que solo podían acceder al faro en transporte público, por lo que podían estacionar el coche de forma gratuita y esperar el bus en la parada próxima.
También se han dado muchos casos de turistas que se han dirigido al faro en coches de alquiler antes de las 10 de la mañana, cuando la barrera todavía estaba abierta, pero no han tenido tiempo de regresar antes de que se activen las restricciones de acceso. Todos ellos serán multados con sanciones de entre 100 y 200 euros, ya que los lectores de matrícula habrán registrado sus movimientos. En 2025, la DGT impuso más de 2.300 sanciones por este motivo durante los cinco meses de limitaciones de tráfico en Formentor.
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