Xamo Xamo se queda sin teatro en Binissalem: “Hemos tenido que ensayar en una cochera”
El cierre del teatro parroquial por el deterioro de la cubierta ha obligado al grupo teatral a trasladar ensayos y estrenos a espacios alternativos
El director de la formación, Miquel Àngel Moyà, reclama un teatro propio para Binissalem

Miquel Àngel Moyà, del grupo teatral Xamo Xamo. / Jaume Canut
Desde principios de febrero, los locales parroquiales de Binissalem, entre ellos el teatro, permanecen cerrados debido al grave estado de deterioro que presenta la cubierta del edificio. Un hecho que obligó a clausurar la actividad en todos estos espacios por motivos de seguridad de los usuarios. Cabe decir que las obras de reforma aún no han empezado. Una de las asociaciones más afectadas por esta situación es el grupo teatral Xamo Xamo, un colectivo que cuenta con una escuela-taller infantil y con varios grupos, juveniles y adultos, que utilizan la sala del teatro tanto para los ensayos como para la puesta en escena de las obras. Unas obras que, desde hace años, cuentan con una gran acogida de público. La última que tenían a punto de estrenar, titulada “DistopIA”, ha tenido que ser escenificada en el teatro de Llubí. De todo esto hablamos con el director del grupo, Miquel Àngel Moyà.
¿Cómo afrontan la situación actual?
La noticia de tener que abandonar el teatro nos llegó en un momento complicado, a tres semanas de estrenar el último montaje y con el resto de grupos en activo. Esta situación nos ha forzado a improvisar y reformular toda la planificación establecida, hasta el punto de cambiar los montajes que ya teníamos escritos por otros más versátiles en lo que se refiere a adaptarse a los nuevos espacios disponibles.
¿Cómo se van organizando para los ensayos, tanto adultos como jóvenes y niños?
En cuanto a los ensayos y clases hemos tenido que trasladarnos a una cochera particular que solemos emplear de almacén. Es una solución temporal, ya que el próximo curso necesitaremos un espacio en mejores condiciones. Los demás espacios que nos ofrecían, tanto desde el Ayuntamiento como desde la Rectoría, no reunían las condiciones acústicas ni de espacio que necesita nuestra actividad. Por otra parte, lo más complicado ha sido encontrar teatros en donde poder representar para el público los 12 montajes que tenemos previstos para este curso. Por suerte, nos han cedido el teatro de Llubí, el teatro de Alaró y las “Cases dels Mestres” de Santa Maria, aparte de la sala de música de Can Gelabert. En junio contamos con poder estrenar, al aire libre, en el patio del casal de ca don Andreu, en Binissalem.
El hecho de haber tenido que estrenar este último montaje en Llubí, ha influido en la asistencia de público de Binissalem? ¿Se ha sumado público nuevo?
Uno de los factores que más nos preocupaba era la asistencia de público y el desplazamiento que supondría el cambio de ubicación. Pero para nuestra sorpresa no ha sido así. Gran parte de nuestro público habitual no es de Binissalem, por tanto, no les afectaba mucho el cambio; aún así, estamos más que agradecidos por la cantidad de gente de Binissalem que nos ha venido a apoyar.
A nivel de infraestructura, ¿cómo han llevado a cabo la adaptación y estreno de una obra como DistopIA en un teatro de otro pueblo?
Una gran incomodidad añadida al estreno en otro teatro fue que, prácticamente, la toma de contacto con este espacio tuvo lugar el día mismo del estreno. Después de haber ensayado el resto de días dentro de una cochera, privados de poder dar pasos técnicos en condiciones, hemos tenido que renunciar a muchos recursos tanto técnicos como escenográficos.
Hace poco, en una entrevista, un joven del grupo Xamo Xamo proponía que en Binissalem se construyera un teatro municipal para no tener que depender del teatro de la Rectoría. Como director de Xamo Xamo, ¿cómo valora esta propuesta?
Estoy totalmente de acuerdo con él. Binissalem necesita un espacio propio que no dependa de convenios ni concesiones a terceros. La situación actual nos ha hecho ver que muchas asociaciones y actos no tienen lugar donde realizarse, y esto, en un pueblo con tanta actividad y asociaciones como el nuestro, es un problema muy grave.
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