La Fàbrica Nova, un testimonio clave de la historia industrial y social de Sóller
Durante décadas, la Fàbrica Nova no solo fue un lugar de producción textil, sino también un eje vertebrador de la vida social de Sóller
La Fàbrica Nova de Sóller es mucho más que un antiguo recinto industrial: es uno de los testimonios más valiosos del pasado económico y social del municipio y de Mallorca. Construida a comienzos del siglo XX, esta fábrica textil se convirtió en uno de los principales motores productivos del valle, en un momento en que Sóller vivía una etapa de transformación y diversificación económica.
La actividad fabril se inició formalmente en el año 1921, con una primera instalación equipada con decenas de telares procedentes de Barcelona y una plantilla formada mayoritariamente por mujeres. Con los años, la fábrica se fue ampliando progresivamente tanto en espacios como en capacidad productiva, llegando a tener más de cuarenta telares y consolidándose como uno de los centros industriales más importantes de la comarca.
Durante décadas, la Fàbrica Nova no solo fue un lugar de producción textil, sino también un eje vertebrador de la vida social de Sóller. Cientos de trabajadoras encontraron allí una oportunidad laboral en una época en que el acceso de las mujeres al mercado de trabajo era limitado, convirtiendo la fábrica en un espacio clave para la emancipación femenina y la configuración de una identidad obrera propia en el municipio.
Declive
Con el paso del tiempo, sin embargo, la crisis del sector textil, la competencia exterior y el cambio de modelo económico hacia el turismo provocaron el declive de la industria local. La Fàbrica Nova acabó cerrando sus puertas en 1971, dejando atrás un edificio que, con su maquinaria aún intacta, se convirtió en un símbolo del pasado industrial en riesgo de desaparición.
A pesar de su deterioro, el conjunto conserva un valor patrimonial excepcional. De hecho, es considerada la única fábrica textil de Mallorca que mantiene tanto la estructura original como buena parte de la maquinaria, hecho que le valió la declaración como Bien de Interés Cultural en el año 2018.
Después de años de incertidumbre y proyectos fallidos, el Consell de Mallorca adquirió el inmueble en 2025 con el objetivo de garantizar su conservación e impulsar su transformación en un futuro Museo del Textil de Mallorca. Esta iniciativa pretende recuperar no solo el edificio, sino también la memoria colectiva asociada a la industria textil y al papel que desempeñó en el desarrollo de Sóller.
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