El sistema dunar de es Carbó en riesgo tras los temporales de este invierno
Reclaman actuaciones urgentes para preservar el enclave ante la llegada del verano y el aumento de visitantes
La falta de claridad en las competencias agrava la desprotección de este delicado hábitat

Pep Amengual

La acción de los temporales del último invierno está acelerando la destrucción del sistema dunar de la playa de es Carbó, en el municipio de ses Salines. El proceso de degradación que afecta a este enclave de forma progresiva se debe a diversos factores, siendo uno de los más relevantes la creciente presión humana. Los citados temporales no han hecho más que agravar una situación de por sí preocupante. A todo esto, hay que añadir la falta de medidas activas de protección de esta zona.
Pep Amengual, doctor en Biología y consultor medioambiental, ha dado la voz de alarma: “O se actúa ya o uno de los sistemas dunares seminaturales más importantes de Mallorca, por no decir de Balears, se degradará irreversiblemente o desaparecerá. No tengo ninguna duda”.
Amengual ha trasladado esta situación tanto a la Conselleria de Medio Ambiente, como a Costas y Ayuntamiento de ses Salines. “La situación se complica porque hay un problema competencial latente. Las dunas son de dominio público y por lo tanto debería ser Costas, la administración central, la responsable, pero parte de sus competencias están transferidas a la Comunidad Autónoma”.
Según explica el biólogo y consultor medioambiental, es Carbó está incluida en la LIC y ZEPA Cap de ses Salines (ES0000228) dentro de la Red Natura 2000, que incluye 17 hábitats y 11 especies de interés comunitario. Todos los espacios Red Natura 2000 terrestres son competencia de la Comunidad Autónoma de Balears. Sin embargo, aparentemente nadie se está haciendo cargo de su conservación: “No hay una protección efectiva sobre este territorio, el espacio carece de Plan de Gestión aprobado, no hay personal destinado específicamente a la zona ni está incluida en ningún espacio natural protegido y gestionado”. Amengual insiste en la disputa entre Estado y Comunidad Autónoma: “La Conselleria tiene las competencias de protección de los espacios Red Natura 2000 terrestres, pero al estar los sistemas dunares en dominio público, se solapa con la competencia estatal. Y es en este espacio fronterizo competencial Estado-Comunidad Autónoma donde se sitúa un hábitat súper delicado como son las dunas de es Carbó. Y sin que quede claro de a quién corresponde la competencia ambiental”.
“Hay una obligación de las administraciones de proteger este sistema dunar que no se está ejerciendo”, remacha.
Amengual señala que es Carbó hay carteles colocados por Demarcación de Costas en los que se advierte de la protección dunar. Sin embargo, esta señalización no tiene ningún mantenimiento y algunos de los carteles han sido derribados por los temporales. Así mismo, esta sola advertencia no sirve de mucho si no se acompaña de medidas efectivas de protección. En este sentido Amengual apunta que sería necesario actuar con carácter urgente de cara al verano cuando los visitantes se multiplican. “Es urgente delimitar mediante estacas de madera y cuerda marina el sistema dunar y segregarlo de la zona de solarium, como se ha hecho en la playa del Dolç; y después, poner en marcha un proyecto integral de restauración dunar. Si además pudiera haber algún tipo de vigilancia, mucho mejor”, detalla.
¿Qué está ocurriendo en el sistema dunar de es Carbó?
El Migjorn cuenta con algunas de las últimas playas semi naturales de Mallorca, entre las cuales destacan es Carbó, la playa del Dolç, es Caragol y el Marqués del Palmer. Desde hace años estas playas están sufriendo un proceso de progresiva degradación por múltiples factores aunque, como señala Amengual, el creciente número de visitantes juega un papel central. En este contexto, los repetidos temporales de Poniente ocurridos durante el invierno han venido a agravar mucho la situación.
La duna está fija por la acción de la vegetación natural que con su sistema radicular retiene y fija la arena. Esta vegetación es exclusiva de las dunas y está formada entre otras, por Ammophila arenaria (borró) y la especie protegida Pancratium maritimum (lliri de marina).
Según explica el experto, las olas “se han ido comiendo” el frente dunar dejando expuestas las raíces de la vegetación y acelerando la erosión de la duna, que se enfrenta a la llegada del verano y la creciente presión humana sin protección alguna. “Si viéramos a alguien golpear las cerámicas de Barceló en la Catedral, las columnas de Gaudí o una gárgola gótica no lo consentiríamos, lo viviríamos como una agresión intolerable al patrimonio cultural de Balears. Pues bien, esto es lo mismo. Tenemos un patrimonio natural en nuestras playas y costas que se está perdiendo porque nadie tiene el concepto de que es un sistema natural rico, vivo y complejo, no es simplemente arena para tomar el sol”, advierte.
Comportamientos que dañan el sistema dunar
“La gente camina por encima de la duna, pisando la vegetación. No por mala fe, es simple desconocimiento. Justo detrás del frente dunar se forman caminos desnudos de vegetación de metros de ancho resultado del tránsito de personas; también se ven cada vez más huellas de bicicletas de montaña. Mucha gente va a la playa con perros, que está prohibido de marzo a octubre, y los perros trepan la duna y escarban, acelerando la erosión”, detalla Amengual. Además, los residentes en Ses Salines pueden acceder a es Carbó en coche atravesando s’Avall, la finca de la familia March. Los vehículos quedan estacionados en una serie de aparcamientos espontáneos sobre la vegetación natural, afectando también a la duna e incrementando mucho el número de usuarios de la playa.
Como soluciones a medio plazo propone promover un proyecto de protección integral de las dunas de es Migjorn, incluyendo prioritariamente la playa des Carbó. Y una serie de posibles soluciones parciales: fijar un número máximo de vehículos diario, marcar zonas de aparcamiento separadas de la duna, además de la instalación de pasarelas de madera que canalicen el acceso de la gente a la playa, no pisando la duna. Todo ello sin olvidar informar y educar medioambientalmente a los visitantes. “Si no queremos que la playa de es Carbó sea como la playa de s’Arenal, que ya no es un sistema vivo sino un montón de arena con toallas encima, si queremos que Mallorca mantenga y valore sus sistemas dunares naturales, lo que tenemos que hacer es proteger los pocos que quedan, compatibilizándolos con el uso turístico del litoral”.
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