Bunyola planta cara a los acelerones con nuevos radares luminosos en las carreteras del municipio
El Ayuntamiento instala nuevos dispositivos pedagógicos en tres puntos para reducir la velocidad y reforzar la seguridad vial

Bunyola quiere que los conductores miren el velocímetro antes de que sea tarde. El Ayuntamiento ha instalado nuevos radares pedagógicos luminosos en varios puntos del municipio para recordar, en plena carretera y en tiempo real, a qué velocidad circula cada vehículo.
No son radares sancionadores. No ponen multas. Pero sí lanzan un mensaje claro y visible: hay que reducir la velocidad.
La medida forma parte de las actuaciones municipales para mejorar la seguridad vial en un término municipal con varios núcleos dispersos y carreteras por las que circulan a diario miles de coches, peatones y ciclistas.
Tres nuevas señales luminosas
Los nuevos dispositivos se han instalado en estos puntos:
- Entrada del Pla de sa Coma, viniendo desde Santa Maria.
- Carretera de s’Esgleieta, entre sa Font Seca y Palmanyola.
- Carretera de Santa Maria, a la altura del cementerio antes de llegar al núcleo urbano del pueblo.
Estas señales muestran en tiempo real la velocidad a la que circulan los vehículos y pretenden servir como herramienta de concienciación para fomentar una conducción más responsable. El propio Ayuntamiento enmarca la actuación como “pequeñas acciones” que ayudan a hacer un municipio más seguro para vecinos, niños, ciclistas y conductores.
Un aviso que se ve desde lejos
El funcionamiento es sencillo, pero efectivo: el conductor se acerca, la señal detecta la velocidad y la pantalla luminosa le devuelve el dato al instante. En una carretera o en una entrada a un núcleo urbano, esa cifra debe bastar para provocar una reacción inmediata: soltar el acelerador.
Señales desde 2022
La actuación actual enlaza con una medida anterior. En marzo de 2022, el Ayuntamiento ya inició la señalización de las entradas de los núcleos de Bunyola y Palmanyola con señales de velocidad controlada a 30 km/h. Entonces también se anunció que esos trabajos se extenderían a sa Coma, sa Font Seca y el polígono de ses Veles.
Además, en ese momento el consistorio también firmó un convenio con la ATIB, que puso a disposición de la Policía Local un radar móvil con el que se podrían realizar controles dentro de las zonas señaladas con limitación de velocidad.
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