Lletra menuda
Todo queda encomendado a la playa

Basuras acumuladas en Llucmajor / DM
El Ayuntamiento de Llucmajor aspira a disponer de un verano tranquilo, festivo y rentable, no solo en lo económico, en las playas del municipio. Buena falta le hace.
Para el consistorio presidido por Xisca Lascolas viene a ser algo semejante a irse de vacaciones y liberarse de problemas, conflictos y tensiones acumuladas. De ahí la necesidad de dar todo el realce posible al nuevo contrato de gestión que, según los pronósticos, mejorará la gestión de los populosos arenales llucmajorers. No olvidemos que el consistorio viene de un enfado de los hoteleros precisamente por la tardanza en poner las playas al día. Pero la culpa siempre es de otro. En la casa consistorial de Llucmajor, para el caso, apuntan a la Administración del Estado.
Con la nueva licitación, las playas serán ahora las encargadas de poner buena cara al municipio. Ardua tarea. Se les encomienda calidad, seguridad y sostenibilidad, a lo que la alcaldesa suma todavía un mayor respeto al entorno. Nada que decir en cuanto a propósitos y objetivos, pero no podemos olvidar dónde estamos. Llucmajor ha sido hasta ahora un foco de conflictos precisamente en las materias que se proponer potenciar. Por eso mismo, darles crédito, requiere un acto de fe previo. No todo puede solventarse con un contrato de gestión actualizado. Por muy mejorado que esté, permanece en riesgo que quedar huérfano en manos de un Ayuntamiento que, en cuanto a seguridad, está marcado por sus problemas con la Policía Local.
En cuanto a calidad y sostenibilidad, mejor no profundizar porque, de hacerlo, enseguida toparemos con los problemas de recogida de basuras y no digamos ya las pestilencias de macrogranjas de gallinas que ponen en clausura a los residentes de algunas áreas del municipio.
Tal como están las cosas, uno tiene la sensación de que el avance en las mejoras de servicios en las playas de Llucmajor tiene el encargo implícito de tapar todos los males, miserias y hasta peligros de tierra adentro. Una cortina de brisa y hamaca que esconde las miserias interiores.
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