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Entrevista

Joe Holles, uno de los impulsores de Regenera Deià: "Tenemos más masa forestal que nunca y los incendios pueden ser mayores"

Regenera Deià es una iniciativa que quiere estimular la regeneración ambiental, económica y social del municipio y de la Serra. Joe Holles es uno de los impulsores del proyecto y repasa los orígenes de la iniciativa.

Joe Holles

Joe Holles / J.Mora

Regenera Deià es una iniciativa comunitaria que quiere impulsar la regeneración ambiental, económica y social del municipio y del conjunto de la Serra de Tramuntana. Joe Holles es uno de los impulsores del proyecto y repasa los orígenes de la iniciativa, la gestión forestal, la reactivación del sector primario y los retos de futuro.

Pregunta.- ¿Cómo nace el proyecto Regenera Deià y qué necesidad quería abordar?

Respuesta.- Regenera Deià surge de una necesidad muy clara y muy tangible: el riesgo de incendio. Este es el detonante que precipita la acción y que hace que mucha gente empiece a moverse. El año 2025 fue especialmente revelador. Vimos los grandes incendios de California y, a lo largo del año, fuegos muy graves en la península ibérica, en otras islas del Mediterráneo y en todo el mundo. Desde aquí observábamos esta situación crítica y nos dábamos cuenta de que nosotros también estamos expuestos. Ahora mismo tenemos más masa forestal que nunca en las Islas Baleares. Los bosques son más densos, acumulan más biomasa y, por tanto, los incendios potencialmente pueden ser más grandes y más intensos que nunca. Además, hay más gente viviendo en zonas de contacto entre el bosque y los núcleos habitados. Todo ello aumenta el riesgo.

P.- ¿Por qué se escogió Cala Deià como punto de partida?

R.- Cala Deià es, en cierta manera, un ejemplo muy concentrado de lo que está pasando en toda la Serra de Tramuntana. Es un lugar emblemático, muy visitado y muy fotografiado, pero también es un espacio donde se hacen muy evidentes algunos de los problemas que afectan al territorio. Para empezar, es una zona con mucha densidad de personas, especialmente durante los meses de verano. También hay mucha acumulación de biomasa a causa de décadas de abandono de los usos tradicionales. Y, además, es un espacio con zonas de aparcamiento y con mucha presencia humana, factores que a menudo están relacionados con el origen de los incendios forestales. El gran problema que vivimos hoy en la Serra es la pérdida de los usos tradicionales del territorio. Durante siglos, los olivares se cultivaban, los bosques se gestionaban y había una actividad constante que mantenía el paisaje equilibrado. Aquella gestión hacía mucho más difícil que se produjeran grandes incendios, porque el territorio estaba más abierto y más cuidado. Hoy, en cambio, en muchos lugares estas actividades han desaparecido. Cala Deià es un ejemplo claro de esta situación: un espacio muy visitado pero con menos actividad agrícola y forestal que en el pasado. También es importante reconocer que el Ayuntamiento de Deià ha hecho esfuerzos importantes durante años para gestionar esta zona y reducir la biomasa acumulada. Pero un municipio pequeño, con un presupuesto limitado y con una población de unos mil habitantes que recibe más de un millón de visitantes al año, no puede asumir por sí solo un reto de esta magnitud.

P.- El pastoreo controlado también tiene un peso importante dentro del proyecto. ¿Qué papel juega la ganadería?

R.- El pastoreo es absolutamente fundamental, ya sea con ovejas, asnos o incluso vaca mallorquina. De hecho, una de las mejores herramientas que tenemos para prevenir incendios es tener animales pastando dentro del bosque. Cuando el pastoreo está bien gestionado, los animales ayudan a controlar el sotobosque y a reducir la vegetación que puede actuar como combustible en caso de incendio. Además, cada tipo de animal tiene un comportamiento diferente y eso puede ser muy útil. Por ejemplo, algunos animales abren caminos y comen determinadas plantas que otros no comen. Las ovejas pueden comer brotes tiernos, mientras que otros animales pueden ayudar a controlar vegetación más dura. Si se combinan bien, estos sistemas pueden tener un impacto muy positivo. También es importante aclarar que no se trata de dejar animales sin control, sino de gestionar el pastoreo de manera adecuada. Cuando se hace así, puede ser una herramienta muy poderosa para mantener el territorio en buenas condiciones. Siempre insisto en una idea: los incendios no se deben apagar, se deben prevenir. Cuando un incendio se tiene que apagar es que ya hemos llegado tarde. En cambio, cada euro que se invierte en prevención tiene un valor mucho mayor que el que se invierte en extinción.

P.- En la práctica, ¿cómo se puede reactivar hoy el sector primario en un municipio como Deià?

R.- Una de las iniciativas principales es la creación de un servicio de dinamización agroforestal en el municipio. La idea es tener una oficina permanente, abierta y gratuita, donde agricultores, propietarios y gestores de fincas puedan recibir ayuda práctica. Mucha gente tiene interés en recuperar una finca o en invertir en agricultura o gestión forestal, pero a menudo no sabe por dónde empezar. Esta oficina sirve para ayudar con trámites, para orientar sobre subvenciones, para resolver dudas y, sobre todo, para conectar a personas con cooperativas, profesionales y recursos. Por ejemplo, podemos poner en contacto a un propietario con la cooperativa de Sóller o con la Cooperativa del Camp Mallorquí, o con un agricultor que pueda gestionar una finca. Lo que intentamos es facilitar estas conexiones y eliminar barreras que muchas veces frenan la reactivación del campo.

P.- ¿La biomasa extraída del bosque también puede tener usos productivos?

R.- Sí, y este es uno de los puntos clave. La biomasa que hoy vemos como un problema puede convertirse en un recurso muy valioso si se gestiona bien. Por ejemplo, se puede utilizar para producir energía en forma de astilla o pellet. También estamos explorando otros usos, como la recuperación de la madera de pino para carpintería. Durante muchos años se ha considerado que la madera de pino no tenía mucho valor, pero en realidad, históricamente, se ha utilizado mucho. Muchas estructuras de casas, carros o herramientas tradicionales estaban hechas con pino. Si se trata correctamente, esta madera puede tener usos muy interesantes. Ahora estamos trabajando con varios profesionales e iniciativas para recuperar esta cadena de valor.

P.- ¿Cómo afrontáis la gestión del agua en un municipio con tantos problemas en este aspecto como Deià?

R.- Sí, la gestión del agua es probablemente uno de los grandes retos del municipio. Estamos estudiando la posibilidad de aprovechar las infraestructuras existentes para producir agua regenerada que se pueda utilizar para el riego agrícola o para jardinería. Esto podría reducir la presión sobre el agua potable y ayudar a hacer un uso más eficiente de los recursos hídricos.

P.- ¿Queréis que Deià se convierta en un referente de regeneración territorial?

R.- Sí, esa es la idea. Deià es un municipio especialmente vulnerable ante un gran incendio, pero al mismo tiempo tiene muchas condiciones que pueden convertirlo en un ejemplo positivo. De hecho, hay datos que muestran que la superficie agrícola del municipio se ha duplicado en los últimos quince años. Esto es muy interesante, porque a menudo solo oímos hablar del abandono del campo. Cada vez hay más gente que entiende que este paisaje es un espacio cultural y agrícola que necesita ser cuidado.

P.- ¿Crees que el modelo de Regenera Deià se puede extrapolar a otros municipios de Mallorca o de las Islas?

R.- Sí, pero con matices. Cada municipio tiene su realidad, sus problemas y sus prioridades, y eso se debe respetar. No es lo mismo Deià que Sóller, por ejemplo, que ha mantenido mucho más viva la actividad agrícola, pero tiene otros retos como la masificación o la calidad del aire.

Lo que sí es extrapolable es el modelo de colaboración. Lo más importante es entender que, cuando nos sentamos en una misma mesa personas de diferentes ámbitos —administración, sector privado, entidades y ciudadanía— y trabajamos conjuntamente, los problemas que tenemos son compartidos y también pueden serlo las soluciones.

En Regenera Deià hemos puesto a la comunidad en el centro, escuchando las necesidades de los vecinos e intentando que las acciones respondan a estas demandas. Cuando se trabaja así, con una visión compartida y con voluntad de entendimiento, se genera mucha ilusión y pasan cosas muy potentes. Este espíritu colaborativo es, probablemente, lo más replicable en otros lugares.

P.- ¿Cómo se puede compatibilizar el turismo con el sector primario?

R.- En las Baleares tenemos un problema de saturación turística, pero también tenemos una oportunidad muy grande. Lo que tenemos que hacer es conectar mucho más el turismo con el sector primario, con la cultura y con el paisaje. Es difícil de entender que en un lugar como la Serra de Tramuntana, que es un paisaje agrícola y gastronómico, la mayor parte de los visitantes no consuman producto local. Por eso es importante desarrollar productos y experiencias que permitan a los visitantes apoyar el territorio.

P.- ¿Qué apuesta deberían hacer las Islas Baleares para ser un territorio más resiliente?

R.- Las Islas deben reforzar el sector primario y diversificar la economía. Somos un territorio con muchos recursos y con mucha visibilidad internacional, pero también estamos en la primera línea de la crisis climática. Aquí ya estamos viendo los efectos de la sequía, de los incendios o de los fenómenos meteorológicos extremos. Esto nos obliga a actuar. Pero también nos da una oportunidad: demostrar que es posible transformar una situación complicada en un modelo más sostenible y resiliente.

P.- Has sido galardonado con el escudo de oro de la Cooperativa de Sóller por la labor realizada en la finca de Son Moragues, ¿qué significa este reconocimiento?

R.- Sinceramente, es el máximo reconocimiento que podríamos recibir, y lo digo totalmente en serio. Para nosotros, Sóller ha sido siempre un referente, no solo en la Serra sino para cualquier olivarero. Es tierra de gente que no se ha rendido nunca ante las dificultades de un sector muy complicado, con obstáculos administrativos, económicos y físicos, y aun así ha mantenido un valle agrícola vivo, algo que hoy es casi heroico.

Gran parte de esto se explica por la cooperativa, que es la más antigua de España y un ejemplo de cómo se debe trabajar. Yo lo he vivido desde pequeño, porque mi familia tenía olivos y siempre hemos estado vinculados a Sóller. Con el proyecto de Son Moragues, incluso teniendo la opción de tener almazara propia, entendimos que no tenía sentido no formar parte de esta estructura colectiva y profesional. Siempre lo he visto con mucha admiración, y por eso este reconocimiento es un honor enorme.

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